¿BILINGÜISMO O CONFUSION?

Mi amigo Bill me envía desde Chicago un artículo de Javier Marías en el que se abre un debate sobre la efectividad de la creación de Colegios Públicos bilingües, vistos los resultados cosechados, a su juicio. No voy a entrar en este asunto pero me ha hecho reflexionar sobre el uso que hacemos del lenguaje y, sobre todo, para qué lo utilizamos de la manera que lo hacemos.

Me reconozco fácilmente incluyendo palabras anglosajonas en mi comunicación, y no me refiero a las que más pronto que tarde acabarán formando parte (o ya lo hacen) del DRAE sino a otras de índole más técnico comúnmente usadas en un sector de mercado o, incluso en una Empresa. Recuerdo con una sonrisa cómo, en la anterior Empresa en la que trabajé, adoptábamos rápidamente palabras y expresiones sin un significado claro, si no formabas parte de la misma. Tenían un éxito especial aquellas que utilizaba el CEO. Pasaban a formar parte de nuestro «personal Brand» (¡vaya, se me ha escapado!).

La cuestión crucial, bajo mi punto de vista, es la siguiente; ¿para qué utilizamos esas expresiones? Veo dos razones poderosas:

– crear sentido de pertenencia a un grupo o mercado, tratando de mostrar el dominio de un área específica.
– demostrar nuestra superior conocimiento del asunto que se está debatiendo, al incluir palabras en otra lengua que, supuestamente, utilizan los expertos.

En ambos casos, no me cabe la menor duda de que nuestra motivación, racional o irracionalmente, es la de alimentar nuestro . Tan sólo pretendemos mostrar una ilusoria superioridad intelectual ante nuestro interlocutor.

¿Y si tratamos de ponernos en los zapatos de quien nos escucha? ¿Qué estará pensando? ¡Vaya tío más raro! No entiendo nada de lo que dice. Estamos sustituyendo comprensión y entendimiento por egolatría. El lenguaje nos moldea y define y nunca es inocente. Es una parte muy importante de nuestra imagen pública.

¿Cómo queremos ser reconocidos? Altivos, distantes, incomprensibles…., o cercanos, volcados en los demás, mostrando interés genuino por el entendimiento. Tu lenguaje decidirá por ti.

Os adjunto el link al artículo de prensa.
http://elpais.com/elpais/2015/05/13/eps/1431541076_553813.HTML

pensamientos

¿ Sentirte bien es importante para ti?

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Cuesta medir que nos ocurre cuando nos sentimos bien. Para cada persona hay una definición diferente sobre que es para ella Sentirse bien. ¿Qué es para ti? Y no queda todo ahí, ¿cómo mides lo bien que te sientes día a día?
Hoy quiero compartir con vosotros la importancia de Sentirse bien día a día y la dificultad o no para medirlo. Porque Sentirse bien no tiene que ser esporádico, a mí me gusta que sea diario.

Cuando Sentirse Bien no es beneficio suficiente.

Es cierto, no es fácil transmitir como medir económicamente un Proceso de Coaching, porque no estamos acostumbrados a ello. Si cuando ofrecemos Coaching decimos, te vas a encontrar mejor (con lo que para ti signifique estar mejor), al cliente no le parece suficiente beneficio. No estamos acostumbrados a medirnos en satisfacción. Si todos los días nos midiéramos nuestro nivel de satisfacción personal, nuestro bienestar, sería más fácil saber qué hemos ganado con nuestro Proceso de Coaching.

Cuando traducimos  «Sentirte bien» en la empresa

Si por el contrario decimos que además de encontrarte mejor tu equipo va a tener una productividad superior porque van a estar más motivados, van a saber relacionarse mejor, pedirse ayuda y ofrecerla, van a comunicarse mejor decreciendo el tiempo que van a gastar en conflictos entre ellos y esperando a “ya lo hará, yo ya se lo he dicho” o peor “yo ya le he mandado un correo”, van a animar al resto, van a ser ejemplo para el resto, van a buscar siempre la opción óptima porque están comprometidos a ser “su mejor versión” o dar lo mejor de ellos….en resumen: van a ganar en productividad.

Una persona que mejore cualquiera de las áreas mencionadas, va a mejorar su rendimiento, y si está enfocado correctamente a lo que quiere conseguir la empresa o él mismo, va a mejorar su productividad.

Cuando traducimos «Sentirte bien» en las aulas

Un docente que tiene que cambiar su metodología de trabajo, porque actualmente se pide (o exige) un cambio en las aulas tanto en contenidos y forma de enseñar como en recursos utilizados (medios tecnológicos), conseguirá hacer ese cambio a mejor ritmo y con mejor disposición, porque a través del Coaching encontrará el compromiso que necesita para realizarlo. El colegio quiere que el docente en un plazo determinado aplique nuevas tecnologías, y que ya no enseñe, que cree el contexto necesario en el aula para que sus alumnos aprendan desarrollando e interrelacionando sus Inteligencias Múltiples.

Los alumnos cada vez tienen más oportunidades para aprender por sí mismos, la información está a su alcance, ¿qué pasa con el docente? ¿Tendrá que adquirir nuevas tareas en su día a día? ¿Nuevas competencias? Y si hacerlo a mejor ritmo y con mejor disposición, no es importante, ¿qué es lo importante?, ¿que lo consiga si o si?

Por mi experiencia empresarial puedo afirmar que eso no funciona y no consigue el resultado esperado, solo lo disimula. Se actualizará sí, pero ¿en el fondo o en la superficie? ¿Se sentirá identificado con esa actualización? ¿Qué podrá aportar a sus alumnos? ¿Lo qué se esperaba cuando se propuso el cambio? o ¿ni chicha ni limonada? ¿Qué necesita realmente el docente además de conocer la nueva metodología de aprendizaje en las aulas?

Queremos que nuestros hijos/alumnos aprendan diferente y ¿cómo puede aprender el docente? o ¿cómo puede darse cuenta el docente que tiene que desaprender para aprender?

Dime, ¿para qué te sirve a Ti estar bien?

Volviendo al comienzo, quizá no es tan complicado medir qué resultados produce el Coaching aunque si laborioso. Mide los segundos, minutos y horas que has ganado en tu puesto de trabajo porque te sientes bien, porque has encontrado tu camino en la misma dirección que tu empresa o tu colegio, súmalos. Dime al mes ¿cuánto tiempo has ahorrado?, ¿en qué lo has invertido? ¿En tiempo para ti, para tu familia, para tus amigos?, ¿para abordar asuntos latentes en tu bandeja de salida personal o profesional que tenías hace días, semanas, meses o incluso años?….

Dime ¿para qué te sirve estar bien? ¿Para qué te ha servido este proceso de Coaching? ¿Cómo va tu productividad? Son preguntas enlazadas a un Aprendizaje de Coaching.

Solo medimos los resultados que son fácilmente medibles. No buscamos el  tiempo necesario para medir de otra manera.¿Para qué sentirse bien no es suficiente?, es decir, qué conseguimos cuando no valoramos el sentirnos bien como un resultado suficiente. 

Y dime, si te sintieras bien o mejor, ¿qué serías capaz de hacer, que ahora no estás haciendo?

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TU COACH DE EQUIPO LLEGARÁ EN EL MOMENTO PRECISO

Hace pocos días, he tenido ocasión de acompañar en un proceso de coaching a un equipo “recién” formado. Y entrecomillo recién, ya que se creó hace menos de un mes y llevaba 6 reuniones previas antes de aquella en la que yo me uní, pero lo que para mí era poco tiempo, para algunos de sus integrantes podía ser tiempo más que suficiente, incluso demasiado, ya que en la presentación inicial surgió la pregunta de “¿Y por qué el coach llega tan tarde?, quizá ya es tiempo perdido tenerlo a partir de ahora”. La respuesta en este caso  (teniendo en cuenta que partía de una opinión basada en una creencia limitante), se me hacía retadora, ya que aquello estaba segura de que podía marcar el camino de trabajo, así que respondí “Tu coach llega en el momento perfecto en que lo necesitas”. Se hizo el silencio.

A partir de aquí podría contaros cómo empezamos a trabajar en detalle, pero prefiero centrarme en 3 puntos que fueron claves, desde mi punto de vista, para que viesen “la utilidad de que el coach llegase a partir de ese preciso momento o no otro”:

1. LA IMPORTANCIA DE ESTABLECER REGLAS Y DEJARLAS ESCRITAS

¿Existían reglas? Sí, existían. Cuando empezamos a ver la necesidad de que el equipo acordase el marco de actuación, es decir, las reglas de cómo trabajar, y de “cómo ponerse de acuerdo cuando no estuviesen de acuerdo”, declararon haberlo establecido en la primera reunión… pero no quedaron por escrito. Esto hacía que repetidamente cayesen en aquello que habían dicho que no debían hacer (no interrumpirse, respetarse, participar, etc, etc).

Por tanto, volvimos a escribir cómo el equipo quería trabajar, acordado entre todos, para que todos y cada uno de ellos se comprometiese con ello. Esta hoja quedó lista para ser “enmarcada” y presidir las reuniones a modo de recordatorio, además de hacer una foto que se envío por una red social al grupo

 

2. LOS ROLES Y UNA AGENDA PREESTABLECIDA SON CLAVES

Los roles pueden parecer a priori un absurdo. ¿Para qué necesita un grupo, que quiere llegar a trabajar como un equipo, repartir funciones dentro de la reunión?

Pues bien, habitualmente ocurre que no se reparten roles, bien por desconocimiento, bien por no entender su utilidad, como era del caso del equipo al que acompañaba, lo que lleva a una situación de trabajo peculiar: muchas de las funciones a realizar durante la reunión quedan adjudicadas automáticamente al líder ya que sus compañeros asumen que forma parte del cargo, o bien los cogen miembros que “sienten especial predilección por desarrollar determinadas tareas o funciones”. ¿Qué ocurre en estos casos?, que paradójicamente se crean unas relaciones dentro del equipo, influenciadas o como consecuencia de esta situación, que pueden desvirtuar la forma de trabajo.

Sin embargo, un equipo que tiene claro su objetivo, va a trabajar de forma mucho más eficiente si establece roles en diferentes personas, mejor aún si estos roles rotan entre los miembros del equipo. Así ocurrió con el equipo del que os hablo. Su feedback al final de esa primera sesión era realmente positivo, habían visto una gran diferencia entre el antes y el después en su modo de trabajo. El líder del equipo se sentía más descargado, ya no tanto por las tareas a realizar, sino por la “carga de responsabilidad” que le transmitían sus compañeros y que no quería asumir sino compartir entre todos como proyecto común que querían construir.

Y este reparto de roles les había ayudado también a ser más eficientes durante la reunión. Todos y cada uno de los roles juegan un papel importante en ello.

Si a esto le sumamos que se ciñeron a una agenda que tenían “más o menos cerrada” durante la reunión anterior, y que terminamos de ajustar con tiempos responsables y contenidos, para que de ella pudiese salir acta y compromisos para continuar avanzando en su proyecto, hizo que el equipo finalizase la reunión, con un gran cambio. Veían ahora sí, que esta forma de trabajar les ayudaba claramente a alcanzar su objetivo en el tiempo que se habían marcado

 

3. DEJAR UN ESPACIO EN LA AGENDA PARA EXPRESAR CÓMO SE HAN SENTIDO

Y para finalizar, pero no menos importante, lo que en el mundo del coaching llamamos HACER COCINA. Cuando se prepara la agenda de la reunión, es importante dejar un tiempo al final (15 minutos puede ser suficiente), para “hablar sobre cómo hemos hablado” durante la reunión.

Este espacio nos asegura que ahí tendremos la oportunidad de cerrar capítulo en todos los sentidos. Nadie se llevará nada que no haya podido expresar durante la reunión, que es el espacio donde se ha de contar. Feedback positivo, y feedback de mejora sobre cómo se han  sentido con lo que se ha ido diciendo durante esa reunión. Este equipo necesitó algo más de tiempo de cocina, porque como descubrieron durante la reunión, ya “habían hecho cocina” en alguna reunión anterior sin ser conscientes, de un modo no tan adecuado, y necesitaban dejar puntos en orden: dando feedback al hacer y no al ser; y desde mí, desde cómo me siento yo con lo que ocurre.

 

Cuando finalizó la reunión, el equipo quiso regalarme mi feedback, y el resultado de la primera sesión fue muy positivo: se sentían con fuerza y con mayor claridad de que así podían llegar con más facilidad a presentar su proyecto; habían experimentado ponerse en “los zapatos” de alguno de los compañeros, con lo que decían haber tenido un gran aprendizaje; durante la reunión alguno había visto que trabajar en equipo le iba costando menos; y… sentían que efectivamente, su coach había llegado en el momento preciso, ya que decían que si hubiese llegado antes, no habrían desarrollado determinadas formas de trabajo, o subequipos, o relaciones, o roles, o… y ahora sí podían ver puntos que les iban a ayudar a enfocar mejor su modo de desarrollar el trabajo.

Espero que este equipo continúe creciendo en el proceso en el que están inmersos, que su proyecto (de emprendimiento, por más señas, y con muy buen trabajo de fondo) llegue a buen puerto y arranque con el éxito que se merecen. Y será un placer poder acompañarles durante todo este tiempo.

 

¿ESTAS SEGURO DE QUE TU EQUIPO CAMINA EN LA DIRECCION MAS EFICIENTE Y EFICAZ, HACIA UN OBJETIVO CLARO Y DEFINIDO?

Transformación

 

sollogo

Son muchas las frases impactantes que navegan por las redes (Facebook, linkedin, twitter, …) y que te hacen pensar al menos durante unos segundos, tal vez un par de minutos, como por ejemplo:

“Una mente negativa nunca da una vida positiva. Cambiando la actitud, cambiamos nuestra suerte”.

“La vida nos presta momentos. Tú decides, conservar las grandes y bellas experiencias o quedarte anclado a la tragedia y al dolor” (Talge).

“Los limites más grandes son los que tú mismo te pones”

“Nunca dejes de sonreír, nunca sabes quién se puede enamorar de tu sonrisa”

¡There´s no magic formula for great Company culture. The key is just to trear your staff how you would like to be treated” (R. Brandson)

…. Y así un largo etc.

Sin embargo tras ese pequeñísimo momento, te olvidas y vuelves a la rutina. ¿De qué sirve entonces? .

Hasta que no experimentas el coaching, hasta que no dejas que te atraviese y te transforme, esas frases no significan nada en tu día a día. Sin embargo, cuando decides cambiar tu lenguaje, tu actitud ante la vida, tus relaciones, aceptando a los demás como son, sin juzgar, sin creerte mejor ni peor, entonces Sí, esas frases las haces tuyas, las vives cada momento del día, son tu misión y visión conectando con tus valores y lo mejor de todo, lo irradias y compartes con todos los que te rodean y entonces te sientes “pleno”.

Es increíble cuando nos juntamos el grupo Afincoach y entablamos una conversación, muchas palabras nos resuenan nuestras, cómplices, con significado especial que solo nosotros entendemos y llenas de contenido y fuerza. Una mirada, un silencio, un entorno… y los cuatro lo entendemos de la misma manera.

Nuestra misión en la vida, después de haber desarrollado puestos directivos en empresas privadas de muy diferentes sectores y detectar la mala comunicación desde los líderes hasta en los pares, es compartir este aprendizaje no solo en las empresas, también en  los colegios y la vida privada.

La mayoría de los directores de recursos humanos de las empresas del Ibex 35 ya son coach y están formando a sus equipos en estas habilidades y entonces reflexionamos y nos preguntamos:

¿A qué esperan todos los demás?