“TRES TRUCOS PARA TRIUNFAR” (y si no triunfas, al menos serás más feliz).

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Acabo de leer un artículo de Raimon Samsó  en el País Semanal y me gustaría compartir lo más básico con vosotros. A mí me gustaría titularlo:

“TRES TRUCOS PARA TRIUNFAR”  (y si no triunfas, al menos serás más feliz)”.

A veces menos puede ser más y para llegar a más partiendo de menos existen tres caminos:

  1. Simplificar:

Como dice un proverbio africano que mencionó mi compañero Emilio de Afincoach hace diez días en nuestro blog,

Si quieres ir rápido, ve solo, si quieres llegar lejos, ve acompañado” (proverbio africano).

Pues bien, yo añadiría que además vacíes la mochila lo máximo posible. Cargamos con demasiadas cosas, educación, creencias limitantes, juicios, tareas, gente que no nos aporta, etc etc, sólo porque socialmente está bien, pero no nos damos cuenta de que nos frena y no nos deja avanzar. Hay que liberarse de ese peso, vaciar la mochila y caminar ligero.

Poner nuestra energía y tiempo para los asuntos relevantes, que nos gustan y a fin de cuentas nos hacen felices.

Haz una lista de tareas y elige bien qué si quieres seguir haciendo, qué quieres incorporar a tu vida y que deseas eliminar. Tú decides porque depende de ti.

  1. Decir no:

Ser honesto, no engañar a los demás y mucho menos a uno mismo.

Si dices si, cuando en realidad quieres decir no, te estás diciendo no a ti mismo”(anónimo).

Y volvemos a otra creencia limitante. En algún momento hemos mal aprendido que decir no resulta poco educado o que es señal de egoísmo. Esta idea está aún más extendida en Asia, donde me ocurrió que preguntando a una persona por una dirección, por no decirme que no sabía a dónde me dirigía,  me señalaba con los dedos y los brazos cruzados al mismo tiempo direcciones opuestas. Fue bastante cómico. Luego me enteré que era bastante común, y que nunca dicen NO.

Pero tal vez si nos entrenan en la honestidad y no en el deseo de agradar, seríamos más felices. No pasa nada por decir NO de vez en cuando, o pensándolo bien, SI ocurre, que recuperas el control de tu propia vida.

A mí personalmente es algo  que me cuesta mucho y que  me estoy trabajando. Hoy precisamente, he dicho NO y me he sentido de maravilla. He recupera mi vida y he terminado todas las tareas que me había propuesto y que no habría conseguido de haber dicho Si a lo que me proponían y que además, no me apetecía nada.

Se sabe que las personas de éxito saben decir no y saben poner límites a las exigencias de los demás, y no lo hacen desde el egoísmo sino desde la autenticidad y honestidad.

Y como en otras muchas cosas, no se trata de lo que dices, en este caso el NO, sino de cómo lo dices. Porque no hace falta ser grosero, puedes estar diciendo no de la forma más correcta y educada del mundo.

¡¡Pruébalo!!! ¡¡¡Es maravilloso!!

  1. Priorizar:

No te cargues de tareas, elige las que más te gustan, hazlas con calidad y disfruta de ellas. NO se trata de cantidad sino de calidad y no es velocidad sino la dirección.

En nuestra agenda, poner más de 3 tareas diarias, puede ser contraproducente. Para ayudarnos a elegir qué tareas dejar y cuales eliminar, debemos preguntar a nuestros valores. Éstos deben ser la brújula y las preguntas que nos hagamos como si es importante para mí, si es lo que más quiero, si lo necesito, … deben ser el mapa hacia una vida más plena.

También es importante dividir las tareas en pequeños pasos ya que a medida que vayamos consiguiéndolos, nos irá motivando a continuar para poder abordar los siguientes.

No olvides repasar cada noche si has priorizado, si has sido honesto y si la o las tareas del día están acordes a tus valores y a una vida con sentido y feliz.

¿Quieres probar?

Cambiar los hábitos no es fácil, así que si quieres, Afincoach puede ayudarte, ¡¡¡llámanos!!.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿ERES EMPRENDEDOR?

Emprendedor y emprendimiento son esa clase de palabras que se ponen de moda y comenzamos a utilizar en todo tipo de conservaciones y para múltiples situaciones. Sin embargo, no son conceptos ligados a la modernidad. Richard Cantillon lo cita por primera vez en 1730 en su libro Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general. Personalmente, me gusta la definición que hace Peter Drucker, Un emprendedor busca el cambio, responde a él y explota sus oportunidades.

Pudiera parecer que hoy en día todos somos emprendedores; todo aquel que se embarca en un nuevo proyecto por cuenta propia recibe la etiqueta y pasa a formar parte de esta nueva clase social. Y me atrevo a asegurar que cada día se va a hacer más grande. El mercado laboral, por un lado, ya no fomenta relaciones a largo plazo sino ligadas a proyectos y resultados, lo que convierte en habitual cambios cada 4-5 años. Por otro lado, la generación que se incorpora al mercado, los millennials, no valoran un trabajo en la misma Empresa para toda la vida, como hacían sus padres, y se sienten más cómodos creando sus propios proyectos.

Esto me lleva a preguntarme si todos podemos ser Emprendedores y desaparecerá el trabajo por cuenta ajena. Creo que no. Tiene que haber una serie de capacidades y habilidades innatas que sirvan de palanca para lanzarte a desarrollar un proyecto propio. Y si no las tienes, tarde o temprano, te echarás atrás.

Hace unos días leí un artículo en www.marketingdirecto.com donde incluían una lista de actitudes para ser un emprendedor valiente.  Sin ese punto de valentía (algunos lo llaman locura) será complicado dar el último paso.
1.- No tener vértigo
2.- Asumir responsabilidades
3.- El proyecto es una prolongación de la persona
4.- Influyen positivamente en otros
5.- Comprometidos con crear algo diferente
6.- Se emocionan con su proyecto

Si te ves reflejado en los 6 puntos, posiblemente estás preparado para comenzar una nueva aventura profesional. En el otro extremo, si al leer la lista no sientes nada, mejor deja el emprendimiento para más tarde. Lo más habitual será que te veas en varios puntos y dudes en otros. Si quieres empezar tu propio proyecto pero sientes que te falta algo, no lo dudes, busca un Coach. Actuará como el acelerador que necesitas para multiplicar tu autoconfianza y sentirte seguro en los momentos más complicados. Sólo el hecho de compartir tus ideas con alguien aumentará tu compromiso y tendrás la oportunidad de recibir feedback sobre los pasos que vas dando.

Recuerda este proverbio africano; Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado.

¿Quieres ser el novi@ resentido en un despido?

¡Lo nuestro se ha acabado!

Igual que se acaban las relaciones personales, se acaban las relaciones profesionales. Puedes elegir ser el novio despechado o asumir la pérdida para mirar más allá.

Tu ventana con vistas con Afincoach

Cuando se cierra una puerta, se abre una ventana, y si no se abre, busca la manera de hacerlo. Sé el protagonista de ese momento inesperado de tu vida, sé el novio que ve nuevas oportunidades en vez de dejarte llevar por los acontecimientos.

Los tiempos cambian y los trabajos de por vida no parecen ser la norma sino la excepción. La oportunidad que ésto nos ofrece es un nuevo reto  y, si hablamos de reto, hablamos de Coaching.

Los Coachees (clientes que realizan un Proceso de Coaching) que se han encontrado con una situación desconocida y no prevista como un despido y en consecuencia el desempleo, logran darle la vuelta a la situación con un reto tan simple y tan complejo como “qué hago ahora”.

En estas situaciones se desencadenan ciertas variables entre las que nombraría 3:

1- El miedo ¿Qué hago ahora?

Posiblemente el miedo se apodere de ti ante esta nueva situación y el miedo en altas dosis o te hace huir o te bloquea. El miedo es una emoción, y las emociones no son malas o buenas, las emociones están ahí, lo bueno o lo malo es lo que tú hagas con ellas. Qué posibilidades te abre y cuáles te cierra.

Un poquito de miedo no está mal para que te pongas las pilas y salgas de tu zona de confort.

Los Coachees en ese momento vienen bloqueados, noqueados, no pueden entender, están en la fase de la negación, de la angustia o de la ira: «no puede ser».

El primer objetivo en un Proceso de Coaching, suele ser salir del desbloqueo, de la angustia, de la rueda de pensamientos negativos en la que están inmersos.

El Coachee encuentra oportunidades que no se había planteado nunca porque el Coaching amplia miradas.

2- La autoconfianza ¿No Valgo?

Claro que sí! Tú eres muy válido. Para alguien en un momento concreto lo que estabas haciendo no le resultaba valido por una razón X, para otro sí valdrá.

Sin embargo esta pregunta ronda en la mente del Coachee y si no se da respuesta, debilita su autoconfianza.

En Coaching decimos que la confianza en Coaching tiene 3 patas: el histórico, la competencia y la sinceridad. Posiblemente las 3 se ven debilitadas con un despido.

El histórico porque no se han visto antes en esta situación, no encuentran en qué apoyarse para decir, yo puedo con esto. El Proceso les ayuda a encontrar ese histórico que no ven porque solo miran en una dirección.

La competencia se puede debilitar, si entienden el despido como una falta de competencia profesional por su parte. En el Proceso se dan cuenta que esa percepción de falta de competencia está basada en la opinión de otros.

La tercera pata es la de la sinceridad, ¿he actuado como pensaba? ¿He sido sincero conmigo mismo? Y ahora, ¿actúo según pienso?

En el proceso acompañamos al Coachee a revisar estas 3 patas y si están dañadas, a que encuentre cómo repararlas, a tomar conciencia de sus logros, por pequeños que sean,  afianzando así su confianza. Ésta es su base para plantearse retos, destinos y recorrer el camino.

3- El resentimiento ¿Por qué? ¿Por qué a mí?

Aparece el resentimiento (sentimiento de enfado hacia alguien o algunos por la ofensa o daños sufridos) contra esos que han sido parte de sus vidas, de su rutina, de su día a día, se produce la ruptura.

A través del proceso de Coaching se llega a la aceptación de lo ocurrido. Se liberan y perdonan a la empresa para pasar página, aunque ésta no lo merezca. Curiosamente no están resentidos por el despido, tras el shock aceptan que la empresa quiera prescindir de ellos .

Son las formas las que causan el resentimiento: la falta de razones coherentes, y escatimar o rascar euros al despido. No quiero desviarme del tema. Quizá pueda ser este efecto desmotivador asunto de otro post.

Tanto el miedo, la falta de autoconfianza y el resentimiento, pueden ser objetivos a trabajar en los Procesos de Coaching en un despido. El Coaching acompaña al Coachee en ese momento de cambio: en la búsqueda del nuevo destino, en recorrer el camino, apoyarse en sus fortalezas, mirar de frente sus limitaciones y por qué no, aprovechar sus aparentes debilidades.

Un profesional que ha pasado por un despido tiene en su haber un aprendizaje personal y profesional extra, un punto de inflexión que bien enfocado se convierte en un oportunidad de mejora.

DESARROLLO DEL PERSONAL EN LA EMPRESA

Cuando nos planteamos en la estructura de la compañía que uno de los componentes de nuestro equipo es valedor de un reconocimiento a su trabajo y a la evolución que está teniendo dentro de la empresa, y decidimos ascender a este colaborador, ¿cuidamos de que ese ascenso llegue al éxito que esperamos cuando tomamos dicha decisión?¿ponemos los medios adecuados para que esto ocurra?

Bien, pueden pensar a qué se debe esta pregunta. Pónganse en situación: una persona acaba de ascender hace poco, y al preguntarle cómo se siente (pensando que la respuesta va a ser cualquiera dentro del rango de la positividad), contesta que se siente agobiado, tenso… ¿NO DEBERÍA SER ESTE UN MOMENTO DE PLENITUD, de logros alcanzados, de felicidad?… ¿Cómo pensarían que se está produciendo dicha transición?

Hoy en día, las grandes corporaciones, y las no tan grandes, están sumidas en un cambio constante, para adaptarse y adecuarse de la mejor manera al entorno, y este constante cambio le impide en ocasiones tratar adecuadamente los procesos de cambio interno que se producen en la propia corporación. Los equipos de Recursos Humanos tienen un rol muy importante en estos momentos y varios aspectos que asegurar en esos procesos, como pueden ser:

  • Asegurar que la persona que asciende ha tenido, o va a tener la formación adecuada en cuanto a gestión de personas. No sería el primer caso en el que una persona brillante técnicamente trunca su carrera al llegar a una posición de responsabilidad con un equipo a su cargo.
  • Fijarse en las competencias y habilidades que tiene dicho empleado, y complementarlas, reforzarlas o dotarlas, en función de su situación.
  • Realizar seguimiento. No se trata de realizar el cambio de funciones y dar por sentado que el empleado “sabrá apañárselas solo desde el minuto 1”
  • Y quizá haya una lista mucho más larga de “tareas” a realizar desde RRHH
  • Todo lo anterior se podría resumir en una única acción por parte de RRHH, que abarca todas las anteriores: ACOMPAÑAR al empleado en ese proceso en el que acaban de ascenderle a una posición que vira de 100% técnica por ejemplo, a otra nueva y con responsabilidad sobre colaboradores.

Y esto me lleva a pensar en la función de RRHH dentro de la empresa en esos casos. ¿Está realizando su función como «acompañante», como coach del empleado? Si desde RRHH no se está capacitado en ese sentido, quizá sería conveniente plantear la figura de un coach externo que acompañe al empleado en ese proceso de cambio, más aún cuando él mismo puede ser “ciego” a las necesidades que pueda tener con la nueva posición, por carecer de algunas competencias, o bien por creer poseerlas al haber recibido formaciones teóricas previas.

Si somos facilitadores, interna o externamente, de que el empleado que hemos ascendido tenga un proceso de adaptación adecuado al nuevo puesto, aseguraremos el éxito, no solo de ese empleado, sino de la organización en sí misma con la decisión tomada.

Por tanto, al igual que las compañías hoy en día persiguen ser las que se adapten más y mejor a los cambios del entorno, no dejemos que esta adaptación se nos escape en interno al dejar al libre albedrío este valor tan importante para la empresa, como es el humano.