¿Por qué nos olvidamos de las vacaciones a las 2 horas de empezar a trabajar?

20150913_123546Como el verano pasado con Sara y su enfoque positivo, éste también me ha dejado buenos aprendizajes.

Ya sé que estamos en septiembre y que a todos nos encanta decir “Uff ya ni me acuerdo de las vacaciones y he empezado hoy a trabajar”.

Pues yo todavía quiero seguir hablando del verano, de las vacaciones, de lo nuevo que he conocido… dejadme que me recree otra vez! Cuesta mucho que lleguen las vacaciones, para olvidarlas en las 2 primeras horas de vuelta al trabajo.

Cambia el ” uffff ya no me acuerdo!” por algo sencillo: ¡ voy a hacer memoria!.

Si, es cierto que las pilas a veces duran poco, volvemos espléndidos de las vacaciones y a las 2 horas ya no recordamos lo bien que estábamos hace unos días. El caso es que depende de nosotros el recordarlo, el descargar las pilas o no… fíjate.

El verano, es una temporada más larga que las estrictas vacaciones, y da para mucho.

Estos meses he conocido nuevos sitios y personas interesantes. He vuelto a ver amigos que solo veo en verano, y algunos incluso que hacía años no veía. He degustado nuevos alimentos, he disfrutado de los aperitivos, de las cervezas bien fresquitas, de no muchas siestas y sobre todo, he disfrutado y pasado la mayor parte de mis vacaciones con mi familia. Ah y por fin, me he vuelto a leer un libro completo! Hacía unos cuantos años que no lo conseguía.

Y de todo esto que os cuento y que estoy visualizando cuando lo voy escribiendo, hay un hecho que casi todos los días recuerdo desde que ocurrió.

En agosto fui a un parque de diversión. Hay cosas que no haría por nadie, ni por mí misma, como es ir a un parque de diversión en pleno mes de agosto, pero por y con mis hijos sí. Así es la loca maternidad.  Es verdad que me gustan y me lo paso bien, pero seguro que ganaría la experiencia si fuera en otro mes del año.

Imaginaros el calorón, botella de agua en mano, afortunadamente no había excesivas colas, aunque en las más solicitadas si pasamos unos cuantos minutos. Lo peor era cuando la espera era al sol.

En estos parques tienes la opción de pagar más y no hacer colas. Como una puerta VIP, llegas y a la siguiente, tu turno.

El caso es que por esta puerta también tienen acceso las personas con alguna discapacidad. Y es aquí donde comienza lo bueno de este post.

En una de las atracciones más solicitadas que os cuento, hicimos varios minutos de cola, llevaderos si no fuera porque daba el sol y era como estar «a la parrilla».

Cuando estábamos esperando, subió un niño en el que no me había fijado. La chica que llevaba esa atracción se acercó a su padre para darle los zapato, por si se le caían al niño durante la atracción. Discretamente le informó, que su hijo podía acceder por esta puerta VIP que os comento. El padre también discretamente le contestó que gracias, qué lo sabía, pero quería que su hijo aprendiera a esperar como los demás. Yo miré al niño y me di cuenta que era especial.

Podría enumerar las razones por las que me pareció maravilloso.

 

afincoahc_coachingeducativoNos preocupa mucho que los niños puedan desarrollar sus habilidades, sus inteligencias múltiples, su autoestima, tan importante para que las decisiones que tomen en su vida, sean lo más acertadas posible, o como mínimo, para que tomen sus propias decisiones y sepan decir si o no.

Esta capacidad, para mí, depende en gran medida, de las responsabilidades que vayan asumiendo progresivamente. Esa responsabilidad, se la vamos dando los padres/adultos en relación a su edad, sus capacidades, y en base a nuestra confianza en ellos y también a nuestras capacidades.

En Coaching trabajamos la responsabilidad que tiene que tener el Coachee, para hacerse cargo de sus situaciones, de lo que le pasa en la vida.

En el caso del Coaching donde nuestro Coachee es un niño o un adolescente, se trabaja la aceptación de aquello que el Coachee no puede cambiar, e interviene allí donde el Coachee si puede hacerse cargo. Le acompañamos a que sea autónomo, responsable en su campo de acción.

A veces al Coachee le resulta muy complicado hacerse cargo de su situación, no está acostumbrado porque siempre se han hecho cargo por él. No sabe lo que es un reto, solo sabe de problemas. (El reto= problema + decisión de hacernos cargo de él).

Cuando nos hacemos cargo de lo que nos sucede, cuando decidimos que el problema tiene que ver con nosotros, lo hacemos nuestro y ponemos acción para solucionarlo.  Qué diferente es nuestra capacidad de reacción cuando a un mismo hecho, lo vemos como problema o como reto.

En este caso, ¿qué está haciendo el padre con su hijo? ¿Qué consigue evitándole pasar por la puerta rápida?…. no lo sé, porque eso solo lo sabe ese padre y ese hijo.

Desde mi punto de vista, le está enseñando a ser igual que el resto. Una espera al sol, será de las cosas más leves que este niño (y cualquier otro) tendrá que superar a lo largo de su vida.

Bien, enhorabuena por prepararle el terreno para los retos que le esperan. Parece un hecho insignificante, pero yo creo que está cargado de aprendizaje y de amor.

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Cuando yo elijo mi actitud ante mi destino

Este verano, aprovechando las vacaciones en Alemania, decidimos visitar un campo de concentración cercano a Berlín: Sachsenhausen. No tenía claro que estuviésemos preparados ni individualmente, ni como familia, para entender lo que íbamos a ver y oír, pero también debía ser una visita que nos enseñaría mucho.

Según vas avanzando hacia la entrada, te topas con el primer contrasentido de toda aquella locura, escrito con letras de hierro en la puerta de acceso: «Arbeit macht frei», el trabajo hace libre. ¿Qué sentiría un hombre al atravesar esa verja?¿Qué entendería que podía esperarle?

Y poco a poco, te van explicando cómo hacían su trabajo los nazis para ir quitando la dignidad y el interés por la vida a los prisioneros. Las condiciones de vida eran ínfimas, no pudiendo tener ni condiciones mínimas de higiene, con estas «palanganas grandes» con aguas sucias por toda bañera, por ejemplo. Incluso el suicidio podía tornarse atractivo.

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Viendo y escuchando los horrores que ocurrieron en aquella época, y en la posterior a la Segunda Guerra Mundial cuando el campo quedó como «campo especial» del servicio secreto soviético, te viene a la mente la capacidad de superación que debieron tener aquellas personas para sobreponerse a todo el sufrimiento físico y mental que les proporcionaron.

Seguramente muchos conocéis el libro de Viktor Frankl, «El hombre en busca de sentido», en el que narra desde su experiencia las fases por las que un preso pasaba al estar en un campo de este tipo, o en campos de exterminio como donde él estuvo.

Frankl incluye el sufrimiento como algo intrínseco a nuestra naturaleza humana y como una oportunidad de desarrollo, aprendizaje y sentido. Se te hace difícil de concebir como concepto inicialmente, aunque se puede entender cuando expone que en las más aberrantes y extremas condiciones de sufrimiento y deshumanización, el hombre debe encontrar una razón para vivir, basada en su dimensión espiritual:

«…al hombre se le puede arrebatar todo excepto una cosa: la última de la libertades humanas –la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino.»

Como dijo Nietzsche «el que tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo«. Cualquier hombre puede ser feliz, sólo debe tener un rumbo marcado y una meta clara, en las que ponga todo su esfuerzo y voluntad, y siempre y cuando elija «querer vivir», podrá hacerlo felizmente; a pesar de que su entorno sea perjudicial y contrario a sus principios y valores morales. Estas bases pudieron ayudar a muchos de los que estuvieron allí dentro, gestionando una incertidumbre brutal, sobre cuándo, cómo, qué, cuál sería su destino….

Leyendo este libro, y viendo parte del horror que sintieron las personas que encerraron allí, nos da idea realmente de esa actitud que el ser humano puede elegir tener.

Si en condiciones límites puede encontrarse un porqué, muchos de nosotros estamos retados a encontrar nuestro porqué, cuando nuestras circunstancias y entorno no son tan extremas.

¿Qué nos hace felices? ¿Por qué luchamos día a día? ¿Cuál es el sentido que elegimos darle a nuestra vida?¿Qué actitud quiero tomar?