Cuando yo elijo mi actitud ante mi destino

Este verano, aprovechando las vacaciones en Alemania, decidimos visitar un campo de concentración cercano a Berlín: Sachsenhausen. No tenía claro que estuviésemos preparados ni individualmente, ni como familia, para entender lo que íbamos a ver y oír, pero también debía ser una visita que nos enseñaría mucho.

Según vas avanzando hacia la entrada, te topas con el primer contrasentido de toda aquella locura, escrito con letras de hierro en la puerta de acceso: «Arbeit macht frei», el trabajo hace libre. ¿Qué sentiría un hombre al atravesar esa verja?¿Qué entendería que podía esperarle?

Y poco a poco, te van explicando cómo hacían su trabajo los nazis para ir quitando la dignidad y el interés por la vida a los prisioneros. Las condiciones de vida eran ínfimas, no pudiendo tener ni condiciones mínimas de higiene, con estas «palanganas grandes» con aguas sucias por toda bañera, por ejemplo. Incluso el suicidio podía tornarse atractivo.

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Viendo y escuchando los horrores que ocurrieron en aquella época, y en la posterior a la Segunda Guerra Mundial cuando el campo quedó como «campo especial» del servicio secreto soviético, te viene a la mente la capacidad de superación que debieron tener aquellas personas para sobreponerse a todo el sufrimiento físico y mental que les proporcionaron.

Seguramente muchos conocéis el libro de Viktor Frankl, «El hombre en busca de sentido», en el que narra desde su experiencia las fases por las que un preso pasaba al estar en un campo de este tipo, o en campos de exterminio como donde él estuvo.

Frankl incluye el sufrimiento como algo intrínseco a nuestra naturaleza humana y como una oportunidad de desarrollo, aprendizaje y sentido. Se te hace difícil de concebir como concepto inicialmente, aunque se puede entender cuando expone que en las más aberrantes y extremas condiciones de sufrimiento y deshumanización, el hombre debe encontrar una razón para vivir, basada en su dimensión espiritual:

«…al hombre se le puede arrebatar todo excepto una cosa: la última de la libertades humanas –la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino.»

Como dijo Nietzsche «el que tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo«. Cualquier hombre puede ser feliz, sólo debe tener un rumbo marcado y una meta clara, en las que ponga todo su esfuerzo y voluntad, y siempre y cuando elija «querer vivir», podrá hacerlo felizmente; a pesar de que su entorno sea perjudicial y contrario a sus principios y valores morales. Estas bases pudieron ayudar a muchos de los que estuvieron allí dentro, gestionando una incertidumbre brutal, sobre cuándo, cómo, qué, cuál sería su destino….

Leyendo este libro, y viendo parte del horror que sintieron las personas que encerraron allí, nos da idea realmente de esa actitud que el ser humano puede elegir tener.

Si en condiciones límites puede encontrarse un porqué, muchos de nosotros estamos retados a encontrar nuestro porqué, cuando nuestras circunstancias y entorno no son tan extremas.

¿Qué nos hace felices? ¿Por qué luchamos día a día? ¿Cuál es el sentido que elegimos darle a nuestra vida?¿Qué actitud quiero tomar?

Coaching en procesos de fertilidad

Hace no mucho, tuve la oportunidad de asistir a un congreso que reunía sanitarios especialistas en fertilidad humana. Se trataban todos los temas relativos a ello, desde la fertilidad natural facilitada por la edad, salud y condiciones adecuadas de ambos padres, hasta otras situaciones que se viven actualmente en muchas clínicas de fertilidad, que son variadas:

  • parejas que descubren el deseo de ser padres cuando su edad supera los 40 años
  • familias monoparentales
  • parejas que eligen la vitrificación de óvulos porque quieren retrasar el momento de ser padres por razones económicas, laborales, etc.

De entre ellos, y por el contenido que tuvo, y que tiene en común con este blog, quería destacar uno en el que se abordaba el coaching como herramienta de acompañamiento para parejas en procesos de fecundación in vitro y  similares.

Cada vez son más las clínicas, muchas de ellas privadas, que son conscientes de la situación emocional por la que pasan muchas parejas cuando se someten a procesos de fertilidad, y que están empezando a ofrecer procesos de coaching para ellos. Es un periodo en el que surge la incertidumbre, las expectativas, donde pueden aflorar sentimientos de culpa y duda, unido a todos los cambios a los que la mujer se somete fisiológicamente, y en los que la pareja va a acompañarle en todo lo que puede. Los servicios de un psicólogo son necesarios en caso de pérdida del feto esperado, para gestionar por ejemplo ese periodo de duelo que ha de pasarse. Y también la actividad de un coach, que podrá acompañar a la pareja (o a la mujer que decide ser madre soltera), de modo que todas las emociones que vayan surgiendo puedan ser gestionadas adecuadamente por los potenciales padres.

Por eso tiene mucho sentido ver en este tipo de congresos a un coach que pueda aportar su experiencia y conocimiento a los sanitarios (muchos de ellos enfermeros) para que sepan cómo manejarse en estas situaciones, aportando sus mejores herramientas al servicio de estas parejas.

Poco a poco se irá convirtiendo en una figura habitual y necesaria en estos entornos, y pasaremos a verlo como lo que es en ese ayudarme a gestionar las emociones que me surjan en estos momentos tan especiales.

La inteligencia emocional desde el colegio

El viernes pasado pude participar en un taller muy interesante, que @Aida_prof dirigió de una forma muy amena y útil mediante la herramienta utilizada que os contaré de forma resumida.

¿Qué lo hacía tan interesante?:

  • Era un taller de inteligencia emocional en el entorno escolar, dirigidos a los padres de los alumnos de un colegio
  • Utilizó una herramienta muy práctica, el Visual Thinking

Mediante Visual Thinking, nos llevaba a realizar un ejercicio de visualización sobre cómo vemos a nuestro hijo en el presente, cómo lo vemos en un futuro próximo, y en un futuro más alejado, y estas 3 etapas, reflejarlas mediante dibujos en diferentes dimensiones y colores, que expresasen cómo es o será en su forma de vestir, sus amistades y relaciones personales, sus experiencias, estudios, etc. Y utilizando ese dibujo resultante, iniciar una conversación con nuestr@ hij@ sobre cómo lo vemos. El/ella a su vez, puede haber realizado igual ejercicio previamente, para no estar condicionado por nuestra visión y contrastamos resultados, o bien conversamos sobre la base de las imágenes que yo he realizado como madre suya.

Enfocado inicialmente hacia padres de adolescentes, creo que esta técnica sirve desde edad más temprana, e incluso puede ser útil iniciar estos ejercicios siendo pequeños.

Y esto es sólo un ejemplo de lo que ya algunos colegios han puesto en marcha, y que muchos otros están iniciando tímidamente. El entorno escolar es cada vez más consciente de lo necesaria que es la gestión de las emociones en los alumnos, y cada vez se avanza más en esta línea. Y no solo en ese alumno en el momento presente, sino en el que será un adulto en un entorno laboral el día de mañana, y que ha de haber sido preparado desde que era niño en determinadas competencias.

Así ocurre, por ejemplo con un informe presentado estos días, el Informe Epyce, realizado por la Asociación Española de Directores de Recursos Humanos junto con EAE Business School, la CEOE y la Fundación Human Age Institute, que actualiza las competencias necesarias hoy y en el futuro. Este resultado de este informe dice que algunas de las competencias más demandadas a futuro, serán el compromiso, y la gestión del cambio. ¿Estamos preparando a los niños de hoy, para ser válidos en estas dos competencias?¿Qué herramientas les estamos dando?¿Qué papel juega el colegio en conseguir éstas? Compromiso y resiliencia son más 2 habilidades más demandadas en la actualidad; esto me da que pensar también en todo lo podemos aprender aún los profesionales actuales.

Un gran camino que recorrer y un gran reto para la comunidad educativa, que va introduciendo estas herramientas ya.

 

Coaching y Salud

Desde hace ya unos años, se está poniendo en práctica con mayor interés e intensidad, procesos de coaching en pacientes de diversas patologías, con el fin de testar en algunos casos su posible  aportación a la mejoría del paciente.

¿Y qué es el coaching de salud? Pues no deja de tener la base del coaching de cualquier otro entorno, puesto que lo que se busca es el empoderamiento de la persona coacheada, en este caso el paciente.

Lo fundamental a entender de estos procesos, es que el coach no va a coachear nunca la enfermedad, sino a la persona. Esa será siempre nuestra clave. Cómo ese paciente entiende y vive su enfermedad, le facilitará aceptar y trabajar su enfermedad.

En numerosos ensayos clínicos, donde se compara el coaching de salud con la educación de experto dada al paciente, se ha demostrado la efectividad del coaching en varios cambios y resultados de salud para: reducir la hemoglobina glucosilada en pacientes diabéticos, controlar el dolor en quienes presentan cáncer, disminuir los problemas emocionales, aumentar la actividad física, disminuir el índice de masa corporal en diabéticos después de 6 meses de sesiones de coaching y reducir el colesterol y la ingestión de grasa; también fue efectivo para alcanzar más pérdida de peso, hacer más caminatas en pacientes con afecciones cardiovasculares y aumentar la ingestión de frutas y calcio en adolescentes. En este sentido, Gensichen et al encontraron menos depresión en los pacientes que habían recibido coaching, que en aquellos que solo recibieron el tratamiento habitual. Según se refiere, el coaching de salud ha sido efectivo en lograr mayor participación en las consultas de seguimiento, mayor adherencia medicamentosa y a la monitorización de la glucosa, reducción del estrés, disminución de la ingestión de sodio y menos hospitalizaciones, entre otras.

En España se está ya realizando algún estudio con pacientes con cáncer, en el que se pueden observar mejorías en aquellos que tienen un proceso de coaching en paralelo.

Todo lo anterior, nos hace meditar sobre las posibilidades que nos ofrece el coaching para una persona que se encuentra con una patología, ya que se le hace responsable y consciente de sí mismo y su enfermedad.

Nada perdemos si nos encontramos en una situación de enfermedad, y probamos a trabajar un proceso de coaching en paralelo al tratamiento que estemos recibiendo para combatir la dolencia que tenemos.

LA FÁBULA “LA RANA EN EL POZO”

Seguramente más de uno conocéis esta fábula. La leí hace poco, y aún conociéndola de antes, disfruté leyéndola de nuevo, ya que me resulta de los más aleccionadora, y también divertida, así que quería compartirla con vosotros:

«Un grupo de ranas viajaba por el bosque, cuando de repente dos de ellas cayeron a un pozo profundo. Las demás ranas se reunieron alrededor del pozo y, cuando vieron lo profundo que era, les dijeron a las ranas que cayeron, que era imposible salir, que debían abandonar y darse por muertas. Sin embargo, ellas seguían intentándolo con todas sus fuerzas. Las ranas de fuera insistían, les decían que esos esfuerzos serían inútiles, que nunca podrían salir. Una de las ranas atendió a lo que las demás decían, dejó de esforzarse, se dio por vencida y murió. La otra rana continuó saltando con tanto empeño como le era posible. La multitud le gritaba que era inútil pero la rana seguía saltando, cada vez con más fuerza….hasta que finalmente consiguió salir del pozo. Las otras le preguntaron: – ¿Acaso no escuchabas lo que te decíamos? La ranita les explico que era sorda y que creía que las demás la estaban animando desde el borde a esforzarse más y más para salir del hueco.»

La moraleja de esta fábula nos dice que una voz de aliento a alguien que se siente desanimado puede ayudarle, mientras que una palabra negativa puede acabar por destruirlo. Debemos tener cuidado con lo que decimos, pero sobre todo con lo que escuchamos.

Esta es una historia que puede tener su reflejo en muchas situaciones de nuestra vida, personal y profesional. Y en esta ocasión, cuando la leía, no pude evitar acordarme de los emprendedores, y de cómo puede llegar a aplicarse este cuento en su realidad: Aquellos de vosotros que estáis pensando en realizar vuestro sueño, o estáis ya en ello con el proyecto en marcha, ¿cuántas veces habéis oído frases de desaliento como?:

  • «Con la crisis que hay, este es el peor momento para que pienses en poner en marcha ésto»
  • «Deberías pensar en un negocio en un área en el que ya tengas experiencia, no en algo de lo que tienes que empezar por conocer su mercado»
  • «Piénsatelo bien, que necesitarás una gran inversión inicial y capacidad de aguante financiero al inicio, ¿tienes dinero suficiente?¿Que vas a pedir un préstamo?»
  • «estarías mejor trabajando por cuenta ajena»

¿Y cuántas veces las frases han sido de apoyo y confianza en lo que vas a realizar?

Así que mis preguntas para vosotros hoy son:

¿Cómo dejas que te influya lo que te dice tu entorno?

¿Cuál crees que es LA verdad a seguir? Es más; en realidad ¿qué verdad quieres seguir?

Es cierto que el emprendedor, más si proyecto se inicia como una iniciativa de autoempleo, puede sentirse solo en el camino de arranque. Y esta soledad puede ser la peor compañera a la hora de estar en disposición de escuchar una u otra conversación. Seguramente escuchará la que le lleve al análisis crítico de diferentes puntos de su proyecto (y  con ello a «auto argumentarse» en contra de seguir adelante)

Por eso, ¿QUÉ ES LO QUE ESTÁS DISPUESTO A ESCUCHAR? o quizá lo mejor en determinados momentos sea ser esa RANA SORDA, que interpreta lo que cree que está ocurriendo a su alrededor de la manera que necesita en ese preciso momento.

¿Qué te impide buscar las mejores palancas que impulsen aquello en lo que estás convencido de sacar adelante?¿Necesitas herramientas? Ponlas en tu camino.

 

REINVENTARNOS PROFESIONALMENTE

Me gustaría hablar esta semana sobre la reinvención de uno mismo. Creo que es un gran tema, ya que además a la vuelta de la esquina nos preparamos para comenzar un nuevo año.

En esta época del año, todos nos hemos planteado en más de una ocasión el hacer una lista (más o menos extensa) de temas pendientes que sí o sí queremos mejorar o cambiar. Y ocurre que muchas veces estos cambios que buscamos, se centran en el terreno laboral.

Mientras pensaba en el tema, me acordé de un buen artículo de Harvard Business Review de hace unos años, escrito por Dorie Clark llamado «Reinventar su marca personal». Fue tal vez uno de los primeros esfuerzos para aplicar técnicas de marketing para la marca personal, como se puede deducir de los cinco puntos clave:

(1) Definir tu destino
Hacer un balance de lo que hay que hacer para llegar allí, y adquirir las habilidades necesarias.

(2) Aclarar nuestra propuesta de valor
Distingámonos al aprovechar nuestros puntos de diferencia.

(3) Preparar un breve relato
Describamos nuestra evolución en términos del valor que podemos ofrecer a los demás, centrándonos en esta parte.

(4) Ser activos digitalmente hablando
Podemos reintroducirnos utilizando los medios digitales y aprovechando las oportunidades de mostrar todas nuestras capacidades.

(5) Documentar y compartir nuestros éxitos
Demostrar nuestra valía mediante el establecimiento y la promoción de nuestro recorrido

El libro Reinventing you, de Dorie Clark, trata este tema de reinventarse. Os aconsejo su lectura en caso de que estéis dándole una vuelta a vuestra marca personal.
Lo interesante de la reinvención personal puede ser el hecho de convertir esto en un hábito. Es decir, el dedicarse el tiempo necesario para revisar de forma periódica si estamos donde y como queremos estar. Si uno se toma este tiempo de reflexión logrará dar sentido a lo que realiza, y encontrar el lado de su trabajo que le aporta energía.

Os deseo un feliz año nuevo, y espero que encontreis el tiempo no sólo para pensar en lo que queréis lograr profesionalmente en 2016, sino también para volcaros en realizar los esfuerzos que os llevarán hasta allí.

Mi incertidumbre y yo. Cómo manejarla en la era del cambio

«CUANDO NADA ES SEGURO, TODO ES POSIBLE»

Definen la incertidumbre como la falta de certeza; falta de seguridad o confianza en lo que va a pasar en el futuro. En muchos casos se relaciona esta incertidumbre con el miedo y la inquietud.

Cuando tengo establecido un orden y una serie de acciones sucesivas, cuando considero que TODO será estático y permanente hasta el fin de los tiempos, cualquier cambio en ésto me va a provocar incertidumbre, ya que las cosas no ocurrirán según tenía pensado, y controlado. Y esto me provocará miedo: «¿Qué va a pasar? ¿qué tengo que hacer ahora? ¿Cómo se hacen las cosas a partir de hoy?…». Esta actitud me sitúa en una posición de exposición, de debilidad ante lo que haya de ocurrir, ya que las emociones que sentiré en esos momentos serán negativas (miedo, presión, duda, desconocimiento, desconfianza de quien me rodea o de lo que haya de ocurrir), nada de lo que esté ocurriendo estará bajo mi control, ni podré hacer nada por evitarlo o cambiarlo.

 

Pero se da la circunstancia de que hoy en día más que nunca, nos movemos en un entorno cambiante constantemente, en el que nada es seguro y mucho menos fijo en base a lo calculado años antes.

Ante ésto, ¿cómo voy a posicionarme?¿Cómo decido enfrentarme a estas situaciones?

Seguro que quien lee ésto, se puede identificar si concretamos con algún pequeño ejemplo:

acaban de comprar mi empresa;

recientemente han reeestructurado la compañía;

el sector X, tan estable hasta la fecha, empieza a tener decrecimientos anuales a pesar de que hemos estado trabajando en aquello que antes siempre funcionó;

quiero dar un cambio en mi trayectoria profesional y emprender un proyecto de forma independiente, en una área nueva en la que no tengo tanto expertise, ¿estaré acertando con esta decisión?;

me enfrento a un cambio personal (de forma voluntaria o no) que supone un giro considerable en lo que era mi vida hasta hoy

 

Y con todo lo anterior me pregunto ¿qué va a pasar a partir de ahora?

 

Pues bien, es aquí donde mi incertidumbre puede apoderarse de mí, llevándome a la parálisis, o al agobio por esa espera «eterna» en la que no consigo encontrar las respuestas que esperaba, y el medio para volver cuando antes a lo que yo tenía, a lo que controlaba y conocía, y que me llevaba al objetivo que yo tenía por el camino recto más cómodo.

Pero como decía, hoy en día hemos de aprender a convivir con la incertidumbre, y porqué no, a sacar provecho de ella. Si acepto lo que está ocurriendo, y desde ahí aprendo a gestionar MI incertidumbre, quizá pueda entender, y ver el lado beneficioso de ello; es posible que llegue a ampliar las herramientas de las que dispongo, con el fin de avanzar hacia mi meta por caminos inesperados y que incluso me aporten algo aunque me pueda parecer inverosimil en un inicio.

Si las preguntas que me hago, en lugar de las anteriores, son ¿Qué voy a hacer yo en esta situación?¿Cómo quiero que vayan sucediendo los acontecimientos?¿Qué puedo aprender de esta situación que estoy viviendo?, con toda seguridad mi posición cambia: empiezo a liderar mi propia vida y el momento en el que estoy, y mi actitud será otra mucho más retadora. Por tanto, lo mejor para nosotros será sacar ventaja y aprender a gestionar estos momentos de incertidumbre. ¿Cómo crees que puedes hacerlo tú?

 

«No tengo estilo, por eso sigo explorando y trato de renovarme cada día. No tengo certezas y mi alimento es la incertidumbre (Antonio Ibáñez)»

DESARROLLO DEL PERSONAL EN LA EMPRESA

Cuando nos planteamos en la estructura de la compañía que uno de los componentes de nuestro equipo es valedor de un reconocimiento a su trabajo y a la evolución que está teniendo dentro de la empresa, y decidimos ascender a este colaborador, ¿cuidamos de que ese ascenso llegue al éxito que esperamos cuando tomamos dicha decisión?¿ponemos los medios adecuados para que esto ocurra?

Bien, pueden pensar a qué se debe esta pregunta. Pónganse en situación: una persona acaba de ascender hace poco, y al preguntarle cómo se siente (pensando que la respuesta va a ser cualquiera dentro del rango de la positividad), contesta que se siente agobiado, tenso… ¿NO DEBERÍA SER ESTE UN MOMENTO DE PLENITUD, de logros alcanzados, de felicidad?… ¿Cómo pensarían que se está produciendo dicha transición?

Hoy en día, las grandes corporaciones, y las no tan grandes, están sumidas en un cambio constante, para adaptarse y adecuarse de la mejor manera al entorno, y este constante cambio le impide en ocasiones tratar adecuadamente los procesos de cambio interno que se producen en la propia corporación. Los equipos de Recursos Humanos tienen un rol muy importante en estos momentos y varios aspectos que asegurar en esos procesos, como pueden ser:

  • Asegurar que la persona que asciende ha tenido, o va a tener la formación adecuada en cuanto a gestión de personas. No sería el primer caso en el que una persona brillante técnicamente trunca su carrera al llegar a una posición de responsabilidad con un equipo a su cargo.
  • Fijarse en las competencias y habilidades que tiene dicho empleado, y complementarlas, reforzarlas o dotarlas, en función de su situación.
  • Realizar seguimiento. No se trata de realizar el cambio de funciones y dar por sentado que el empleado “sabrá apañárselas solo desde el minuto 1”
  • Y quizá haya una lista mucho más larga de “tareas” a realizar desde RRHH
  • Todo lo anterior se podría resumir en una única acción por parte de RRHH, que abarca todas las anteriores: ACOMPAÑAR al empleado en ese proceso en el que acaban de ascenderle a una posición que vira de 100% técnica por ejemplo, a otra nueva y con responsabilidad sobre colaboradores.

Y esto me lleva a pensar en la función de RRHH dentro de la empresa en esos casos. ¿Está realizando su función como «acompañante», como coach del empleado? Si desde RRHH no se está capacitado en ese sentido, quizá sería conveniente plantear la figura de un coach externo que acompañe al empleado en ese proceso de cambio, más aún cuando él mismo puede ser “ciego” a las necesidades que pueda tener con la nueva posición, por carecer de algunas competencias, o bien por creer poseerlas al haber recibido formaciones teóricas previas.

Si somos facilitadores, interna o externamente, de que el empleado que hemos ascendido tenga un proceso de adaptación adecuado al nuevo puesto, aseguraremos el éxito, no solo de ese empleado, sino de la organización en sí misma con la decisión tomada.

Por tanto, al igual que las compañías hoy en día persiguen ser las que se adapten más y mejor a los cambios del entorno, no dejemos que esta adaptación se nos escape en interno al dejar al libre albedrío este valor tan importante para la empresa, como es el humano.

Coaching en la adolescencia

A colación de alguna frase comentada en el post de María Gil, hoy me gustaría compartir con vosotros, y abrir un pequeño debate, sobre cuál es vuestro punto de vista acerca del enfoque y aplicabilidad del coaching en la etapa adolescente. ¿Cuál es vuestra experiencia, y opinión? ¿Creéis que un proceso de coaching en un adolescente, ha de ser en estado puro, o bien combinado con otras técnicas, o mentoring, etc?

En las ocasiones en las que tenemos la oportunidad de acompañar en un proceso de coaching a una persona en esta etapa de la vida, imagino que os habrán planteado trabajar en alguna de las 7 áreas importantes de su vida – La familia, la escuela, salud y bienestar, los amigos y diversión, noviazgo, su entorno y su futuro.

El Adolescente per se, es un individuo que se encuentra en una etapa de la vida en que tiene un centro principal: reafirmarse y reconocerse como adulto. Esto le llevará con probabilidad a dos posicionamientos muy diferentes, como puede ser la DUDA PERMANENTE SOBRE SU FUTURO, y EL ENFRENTAMIENTO POR PRINCIPIO con sus referentes adultos (es decir, principalmente sus padres).

Un proceso de coaching puede ayudar enormemente a una persona adolescente en ambos puntos- ¿Cómo? Os daré mi opinión:

-Se sentirá escuchado

– en esta escucha podrá ver SU realidad desde otros puntos de vistas diferentes. Quizá algunos más positivos, pero sobre todo Diferentes a los razonamientos que se podía haber hecho hasta el momento

– Así podrá encontrar por sí mismo, nuevos caminos para avanzar en lo que hasta entonces quizá no había encontrado solución o medios para dar con lo que necesita

– Hará nuevas lecturas de aquello que ya le ha pasado. Es decir, se habría nuevas oportunidades si interpreta de manera diferente lo que ha sido hasta ahora, para construir el futuro que quiere ser

–  Será capaz de dar uso a herramientas a su alcance, que es probable que hasta la fecha no le hubiese encontrado utilidad o no hubiese sabido cómo pedir

– Y podrá poner a su disposición herramientas tan necesarias y extraordinarias como puede ser algo tan evidente como es dar FEED BACK.

Ahora bien, aquí es donde os planteo mi pregunta: en un coachee, que puede encontrarse en un momento de «grandes dudas vitales», que considere cruciales para su futuro, ¿creéis que una herramienta apropiada puede ser el mentoring, es decir, algún tipo de guía durante el proceso, más allá del puro acompañamiento? Yo creo que puntualmente sí puede ser positivo. Si sirven para dar luz a alguna cuestión muy concreta en la que el adolescente te plantea un momento de «a la parálisis por el análisis», un pequeño «empuje» con 1-2 claves para saber por dónde buscar, o a quién preguntar, etc, le pueden ayudar a salir de un pequeño atolladero, y continuar de forma exitosa el camino que quiere encontrar.

Estas y otras circuntancias, nos dicen lo válido y útil que puede ser el coaching en esta etapa de la vida tan crucial, en la que esta personita que se está haciendo a sí mismo, «se juega tanto»

El Poder del “SÍ PUEDO”

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¿Qué nos decimos a nosotros mismos?

Recientemente, he tenido la oportunidad de estar con un coachee en el que hemos podido ver la fuerza que tiene aquello que uno mismo se dice. Finalizando el proceso, y al preguntarle al cierre qué se llevaba de aquella sesión, me contestó “me llevo MÁS PODER. Pero no por sentirme más poderos@, sino porque antes me decía “no puedo, no puedo” y ahora me digo sí puedo”.

¿Cuántas veces nos hemos dicho esto mismo, a nivel individual, o bien dentro de una organización, o incluso es la organización, la empresa la que nos ha dicho “no puedes hacer eso; porque eso NUNCA se ha hecho así”. Analicemos un poco más en detalle ambos niveles.

 

Como individuo, cuando me digo a mí mismo que algo no puedo hacerlo o alcanzarlo, me cierro a la posibilidad siquiera de intentarlo, porque sé que es una meta imposible, inalcanzable, o que aquello que pensaba no es para mí. No solo ocurre esto, sino que en paralelo pueden estarse produciendo procesos a los que puedo ser totalmente inconsciente, como es:

  • el sentirme víctima (por tanto, esto me impide actuar, ya que “estoy a merced de las decisiones y opiniones de terceros”)
  • vivir en el dramatismo (y de este modo, voy a ver la vida desde un prisma que me producirá miedo y acobardamiento, porque “todo lo malo me pasa solo a mí”)
  • mi cuerpo muestra esto que estoy sintiendo, y habitualmente mi postura antes los demás no será plantar cabeza alta y cuerpo erguido

Esta  situación, y estos pensamientos, nos pueden llevar habitualmente a un círculo vicioso. Si continuamente pienso “me voy a chocar con el árbol, me voy a chocar con el árbol”, terminaré chocando, con lo cual esto fortalecerá aquella creencia de la que partía, sin ser consciente de que de alguna forma he participado activamente en que esto ocurriese.

 

¿Y en las organizaciones? En estas épocas de cambio constante, ¿no es ahora más que nunca cuando es más frecuente encontrarse compañeros, superiores o colaboradores, más resistentes al cambio y/o a perder lo conocido, que suelen decir esta frase tan manida que es “aquí eso NUNCA SE HA HECHO ASÍ”, o eso de “aquí SIEMPRE HEMOS HECHO AQUELLO DE TAL MANERA”? Cuando estas frases son las que están más asentadas dentro de la organización, es la organización misma la que impide a la compañía evolucionar y poder adaptarse a las nuevas necesidades que estén surgiendo en ese entorno o mercado. Si la persona que lidera ese equipo no es capaz de decir “SÍ PODEMOS”,  ni el mejor consultor externo ni mil herramientas a implantar podrá convencer de que aquello es posible. Esos NUNCA y SIEMPRE, no ayudan a abrir posibilidades, sino que cierran toda vía a nuevas propuestas o diferentes formas de hacer las cosas.

 

¿Y qué ocurre si en lugar de lo anterior, buscamos, solos o junto con un coach, otros caminos que nos lleven a resultados nuevos y diferentes? Si nos planteamos a qué se deben todas esas negativas, y buscamos su origen, podemos encontrarnos al final del proceso con un SÍ PUEDO muy poderoso:

  • Me sentiré capaz de todo aquello que hasta el momento veía inalcanzable
  • Me erguiré, físicamente, ante lo que está por venir (en lugar de encogerme ante lo desconocido). Así se ve todo mucho más claro que si miro de refilón
  • Como organización me permitiré probar, ensayar, equivocarme, y tomar nuevas vías para crecer, adaptar y desarrollar mi compañía
  • Permitiré a los de mi alrededor mostrarme otras realidades, porque ya no existirá solamente MI VERDAD INAMOVIBLE
  • Se abrían nuevas posibilidades que solo el SÍ PUEDO es capaz de mostrar

Y tú, ¿qué te estás diciendo en estos momentos? ¿Buscamos dónde está TU PODER?

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