Coaching en procesos de fertilidad

Hace no mucho, tuve la oportunidad de asistir a un congreso que reunía sanitarios especialistas en fertilidad humana. Se trataban todos los temas relativos a ello, desde la fertilidad natural facilitada por la edad, salud y condiciones adecuadas de ambos padres, hasta otras situaciones que se viven actualmente en muchas clínicas de fertilidad, que son variadas:

  • parejas que descubren el deseo de ser padres cuando su edad supera los 40 años
  • familias monoparentales
  • parejas que eligen la vitrificación de óvulos porque quieren retrasar el momento de ser padres por razones económicas, laborales, etc.

De entre ellos, y por el contenido que tuvo, y que tiene en común con este blog, quería destacar uno en el que se abordaba el coaching como herramienta de acompañamiento para parejas en procesos de fecundación in vitro y  similares.

Cada vez son más las clínicas, muchas de ellas privadas, que son conscientes de la situación emocional por la que pasan muchas parejas cuando se someten a procesos de fertilidad, y que están empezando a ofrecer procesos de coaching para ellos. Es un periodo en el que surge la incertidumbre, las expectativas, donde pueden aflorar sentimientos de culpa y duda, unido a todos los cambios a los que la mujer se somete fisiológicamente, y en los que la pareja va a acompañarle en todo lo que puede. Los servicios de un psicólogo son necesarios en caso de pérdida del feto esperado, para gestionar por ejemplo ese periodo de duelo que ha de pasarse. Y también la actividad de un coach, que podrá acompañar a la pareja (o a la mujer que decide ser madre soltera), de modo que todas las emociones que vayan surgiendo puedan ser gestionadas adecuadamente por los potenciales padres.

Por eso tiene mucho sentido ver en este tipo de congresos a un coach que pueda aportar su experiencia y conocimiento a los sanitarios (muchos de ellos enfermeros) para que sepan cómo manejarse en estas situaciones, aportando sus mejores herramientas al servicio de estas parejas.

Poco a poco se irá convirtiendo en una figura habitual y necesaria en estos entornos, y pasaremos a verlo como lo que es en ese ayudarme a gestionar las emociones que me surjan en estos momentos tan especiales.

REINVENTARNOS PROFESIONALMENTE

Me gustaría hablar esta semana sobre la reinvención de uno mismo. Creo que es un gran tema, ya que además a la vuelta de la esquina nos preparamos para comenzar un nuevo año.

En esta época del año, todos nos hemos planteado en más de una ocasión el hacer una lista (más o menos extensa) de temas pendientes que sí o sí queremos mejorar o cambiar. Y ocurre que muchas veces estos cambios que buscamos, se centran en el terreno laboral.

Mientras pensaba en el tema, me acordé de un buen artículo de Harvard Business Review de hace unos años, escrito por Dorie Clark llamado «Reinventar su marca personal». Fue tal vez uno de los primeros esfuerzos para aplicar técnicas de marketing para la marca personal, como se puede deducir de los cinco puntos clave:

(1) Definir tu destino
Hacer un balance de lo que hay que hacer para llegar allí, y adquirir las habilidades necesarias.

(2) Aclarar nuestra propuesta de valor
Distingámonos al aprovechar nuestros puntos de diferencia.

(3) Preparar un breve relato
Describamos nuestra evolución en términos del valor que podemos ofrecer a los demás, centrándonos en esta parte.

(4) Ser activos digitalmente hablando
Podemos reintroducirnos utilizando los medios digitales y aprovechando las oportunidades de mostrar todas nuestras capacidades.

(5) Documentar y compartir nuestros éxitos
Demostrar nuestra valía mediante el establecimiento y la promoción de nuestro recorrido

El libro Reinventing you, de Dorie Clark, trata este tema de reinventarse. Os aconsejo su lectura en caso de que estéis dándole una vuelta a vuestra marca personal.
Lo interesante de la reinvención personal puede ser el hecho de convertir esto en un hábito. Es decir, el dedicarse el tiempo necesario para revisar de forma periódica si estamos donde y como queremos estar. Si uno se toma este tiempo de reflexión logrará dar sentido a lo que realiza, y encontrar el lado de su trabajo que le aporta energía.

Os deseo un feliz año nuevo, y espero que encontreis el tiempo no sólo para pensar en lo que queréis lograr profesionalmente en 2016, sino también para volcaros en realizar los esfuerzos que os llevarán hasta allí.

Mi incertidumbre y yo. Cómo manejarla en la era del cambio

«CUANDO NADA ES SEGURO, TODO ES POSIBLE»

Definen la incertidumbre como la falta de certeza; falta de seguridad o confianza en lo que va a pasar en el futuro. En muchos casos se relaciona esta incertidumbre con el miedo y la inquietud.

Cuando tengo establecido un orden y una serie de acciones sucesivas, cuando considero que TODO será estático y permanente hasta el fin de los tiempos, cualquier cambio en ésto me va a provocar incertidumbre, ya que las cosas no ocurrirán según tenía pensado, y controlado. Y esto me provocará miedo: «¿Qué va a pasar? ¿qué tengo que hacer ahora? ¿Cómo se hacen las cosas a partir de hoy?…». Esta actitud me sitúa en una posición de exposición, de debilidad ante lo que haya de ocurrir, ya que las emociones que sentiré en esos momentos serán negativas (miedo, presión, duda, desconocimiento, desconfianza de quien me rodea o de lo que haya de ocurrir), nada de lo que esté ocurriendo estará bajo mi control, ni podré hacer nada por evitarlo o cambiarlo.

 

Pero se da la circunstancia de que hoy en día más que nunca, nos movemos en un entorno cambiante constantemente, en el que nada es seguro y mucho menos fijo en base a lo calculado años antes.

Ante ésto, ¿cómo voy a posicionarme?¿Cómo decido enfrentarme a estas situaciones?

Seguro que quien lee ésto, se puede identificar si concretamos con algún pequeño ejemplo:

acaban de comprar mi empresa;

recientemente han reeestructurado la compañía;

el sector X, tan estable hasta la fecha, empieza a tener decrecimientos anuales a pesar de que hemos estado trabajando en aquello que antes siempre funcionó;

quiero dar un cambio en mi trayectoria profesional y emprender un proyecto de forma independiente, en una área nueva en la que no tengo tanto expertise, ¿estaré acertando con esta decisión?;

me enfrento a un cambio personal (de forma voluntaria o no) que supone un giro considerable en lo que era mi vida hasta hoy

 

Y con todo lo anterior me pregunto ¿qué va a pasar a partir de ahora?

 

Pues bien, es aquí donde mi incertidumbre puede apoderarse de mí, llevándome a la parálisis, o al agobio por esa espera «eterna» en la que no consigo encontrar las respuestas que esperaba, y el medio para volver cuando antes a lo que yo tenía, a lo que controlaba y conocía, y que me llevaba al objetivo que yo tenía por el camino recto más cómodo.

Pero como decía, hoy en día hemos de aprender a convivir con la incertidumbre, y porqué no, a sacar provecho de ella. Si acepto lo que está ocurriendo, y desde ahí aprendo a gestionar MI incertidumbre, quizá pueda entender, y ver el lado beneficioso de ello; es posible que llegue a ampliar las herramientas de las que dispongo, con el fin de avanzar hacia mi meta por caminos inesperados y que incluso me aporten algo aunque me pueda parecer inverosimil en un inicio.

Si las preguntas que me hago, en lugar de las anteriores, son ¿Qué voy a hacer yo en esta situación?¿Cómo quiero que vayan sucediendo los acontecimientos?¿Qué puedo aprender de esta situación que estoy viviendo?, con toda seguridad mi posición cambia: empiezo a liderar mi propia vida y el momento en el que estoy, y mi actitud será otra mucho más retadora. Por tanto, lo mejor para nosotros será sacar ventaja y aprender a gestionar estos momentos de incertidumbre. ¿Cómo crees que puedes hacerlo tú?

 

«No tengo estilo, por eso sigo explorando y trato de renovarme cada día. No tengo certezas y mi alimento es la incertidumbre (Antonio Ibáñez)»

Coaching en la adolescencia

A colación de alguna frase comentada en el post de María Gil, hoy me gustaría compartir con vosotros, y abrir un pequeño debate, sobre cuál es vuestro punto de vista acerca del enfoque y aplicabilidad del coaching en la etapa adolescente. ¿Cuál es vuestra experiencia, y opinión? ¿Creéis que un proceso de coaching en un adolescente, ha de ser en estado puro, o bien combinado con otras técnicas, o mentoring, etc?

En las ocasiones en las que tenemos la oportunidad de acompañar en un proceso de coaching a una persona en esta etapa de la vida, imagino que os habrán planteado trabajar en alguna de las 7 áreas importantes de su vida – La familia, la escuela, salud y bienestar, los amigos y diversión, noviazgo, su entorno y su futuro.

El Adolescente per se, es un individuo que se encuentra en una etapa de la vida en que tiene un centro principal: reafirmarse y reconocerse como adulto. Esto le llevará con probabilidad a dos posicionamientos muy diferentes, como puede ser la DUDA PERMANENTE SOBRE SU FUTURO, y EL ENFRENTAMIENTO POR PRINCIPIO con sus referentes adultos (es decir, principalmente sus padres).

Un proceso de coaching puede ayudar enormemente a una persona adolescente en ambos puntos- ¿Cómo? Os daré mi opinión:

-Se sentirá escuchado

– en esta escucha podrá ver SU realidad desde otros puntos de vistas diferentes. Quizá algunos más positivos, pero sobre todo Diferentes a los razonamientos que se podía haber hecho hasta el momento

– Así podrá encontrar por sí mismo, nuevos caminos para avanzar en lo que hasta entonces quizá no había encontrado solución o medios para dar con lo que necesita

– Hará nuevas lecturas de aquello que ya le ha pasado. Es decir, se habría nuevas oportunidades si interpreta de manera diferente lo que ha sido hasta ahora, para construir el futuro que quiere ser

–  Será capaz de dar uso a herramientas a su alcance, que es probable que hasta la fecha no le hubiese encontrado utilidad o no hubiese sabido cómo pedir

– Y podrá poner a su disposición herramientas tan necesarias y extraordinarias como puede ser algo tan evidente como es dar FEED BACK.

Ahora bien, aquí es donde os planteo mi pregunta: en un coachee, que puede encontrarse en un momento de «grandes dudas vitales», que considere cruciales para su futuro, ¿creéis que una herramienta apropiada puede ser el mentoring, es decir, algún tipo de guía durante el proceso, más allá del puro acompañamiento? Yo creo que puntualmente sí puede ser positivo. Si sirven para dar luz a alguna cuestión muy concreta en la que el adolescente te plantea un momento de «a la parálisis por el análisis», un pequeño «empuje» con 1-2 claves para saber por dónde buscar, o a quién preguntar, etc, le pueden ayudar a salir de un pequeño atolladero, y continuar de forma exitosa el camino que quiere encontrar.

Estas y otras circuntancias, nos dicen lo válido y útil que puede ser el coaching en esta etapa de la vida tan crucial, en la que esta personita que se está haciendo a sí mismo, «se juega tanto»

El Poder del “SÍ PUEDO”

BLOG5_FOTO1

¿Qué nos decimos a nosotros mismos?

Recientemente, he tenido la oportunidad de estar con un coachee en el que hemos podido ver la fuerza que tiene aquello que uno mismo se dice. Finalizando el proceso, y al preguntarle al cierre qué se llevaba de aquella sesión, me contestó “me llevo MÁS PODER. Pero no por sentirme más poderos@, sino porque antes me decía “no puedo, no puedo” y ahora me digo sí puedo”.

¿Cuántas veces nos hemos dicho esto mismo, a nivel individual, o bien dentro de una organización, o incluso es la organización, la empresa la que nos ha dicho “no puedes hacer eso; porque eso NUNCA se ha hecho así”. Analicemos un poco más en detalle ambos niveles.

 

Como individuo, cuando me digo a mí mismo que algo no puedo hacerlo o alcanzarlo, me cierro a la posibilidad siquiera de intentarlo, porque sé que es una meta imposible, inalcanzable, o que aquello que pensaba no es para mí. No solo ocurre esto, sino que en paralelo pueden estarse produciendo procesos a los que puedo ser totalmente inconsciente, como es:

  • el sentirme víctima (por tanto, esto me impide actuar, ya que “estoy a merced de las decisiones y opiniones de terceros”)
  • vivir en el dramatismo (y de este modo, voy a ver la vida desde un prisma que me producirá miedo y acobardamiento, porque “todo lo malo me pasa solo a mí”)
  • mi cuerpo muestra esto que estoy sintiendo, y habitualmente mi postura antes los demás no será plantar cabeza alta y cuerpo erguido

Esta  situación, y estos pensamientos, nos pueden llevar habitualmente a un círculo vicioso. Si continuamente pienso “me voy a chocar con el árbol, me voy a chocar con el árbol”, terminaré chocando, con lo cual esto fortalecerá aquella creencia de la que partía, sin ser consciente de que de alguna forma he participado activamente en que esto ocurriese.

 

¿Y en las organizaciones? En estas épocas de cambio constante, ¿no es ahora más que nunca cuando es más frecuente encontrarse compañeros, superiores o colaboradores, más resistentes al cambio y/o a perder lo conocido, que suelen decir esta frase tan manida que es “aquí eso NUNCA SE HA HECHO ASÍ”, o eso de “aquí SIEMPRE HEMOS HECHO AQUELLO DE TAL MANERA”? Cuando estas frases son las que están más asentadas dentro de la organización, es la organización misma la que impide a la compañía evolucionar y poder adaptarse a las nuevas necesidades que estén surgiendo en ese entorno o mercado. Si la persona que lidera ese equipo no es capaz de decir “SÍ PODEMOS”,  ni el mejor consultor externo ni mil herramientas a implantar podrá convencer de que aquello es posible. Esos NUNCA y SIEMPRE, no ayudan a abrir posibilidades, sino que cierran toda vía a nuevas propuestas o diferentes formas de hacer las cosas.

 

¿Y qué ocurre si en lugar de lo anterior, buscamos, solos o junto con un coach, otros caminos que nos lleven a resultados nuevos y diferentes? Si nos planteamos a qué se deben todas esas negativas, y buscamos su origen, podemos encontrarnos al final del proceso con un SÍ PUEDO muy poderoso:

  • Me sentiré capaz de todo aquello que hasta el momento veía inalcanzable
  • Me erguiré, físicamente, ante lo que está por venir (en lugar de encogerme ante lo desconocido). Así se ve todo mucho más claro que si miro de refilón
  • Como organización me permitiré probar, ensayar, equivocarme, y tomar nuevas vías para crecer, adaptar y desarrollar mi compañía
  • Permitiré a los de mi alrededor mostrarme otras realidades, porque ya no existirá solamente MI VERDAD INAMOVIBLE
  • Se abrían nuevas posibilidades que solo el SÍ PUEDO es capaz de mostrar

Y tú, ¿qué te estás diciendo en estos momentos? ¿Buscamos dónde está TU PODER?

BLOG 5_FOTO 2

 

¿Cómo quieres ver la vida?

  1. blog2

¿Cómo quieres ver la vida? Afincoach te hace esa pregunta.

Una segunda pregunta podría ser ¿como víctima o haciéndote cargo de lo que te suceda?

Esta pregunta se contesta más o menos fácil según la vida que estés viviendo, según los acontecimientos que te haya tocado vivir.

Hace poco vi una entrevista (en el programa de Un Tiempo Nuevo) de alguien que decidió hacerse cargo de manera extraordinaria y no vivir solo como víctima, siéndolo con todas las letras. Esta persona fue Irene Villa. Esto es con lo que me quedé de esa entrevista y las similitudes con el Coaching que yo conozco y practico.

Tras el atentado que le cambió la vida, su madre le preguntó algo así como, ¿cómo prefieres vivir?, en la pena de lo que te ha pasado, odiando y maldiciendo, que tienes todo el derecho del mundo por lo que nos han hecho, o prefieres PERDONAR, ignorarlos y superar lo que te depare la vida a partir de este punto de inflexión. Decía algo así como vamos a imaginar que hemos nacido así. Elijas lo que elijas yo te apoyaré y estaré a tu lado.

Irene no se lo pensó mucho y eligió la segunda opción.

Hay momentos que nos cambia la vida y que la que conocíamos hasta entonces desaparece. Accidentes, enfermedades, pérdidas …..Cuando estos cambios nos ponen en una situación de gran sufrimiento, debería aparecer alguien y preguntarnos, ¿Cómo quieres vivir tu nueva vida? ¿Quieres que nos paremos juntos y veamos que alternativas tienes a partir de ahora? ¿me permites acompañarte para que veas más allá de la desgracia?

Estas preguntas poderosas nos harían replantearnos donde estamos, hacia donde queremos ir, con nuestros recursos y nuestras limitaciones. Como decía la madre de Irene, tienes la opción de ser infeliz, pero el que es infeliz no puede hacer feliz a nadie. O vivir en positivo, feliz, con un perdón sin condiciones.

No hubiera sido lo mismo si su madre le hubiera dicho: yo pienso que lo que tienes que hacer es perdonar, porque no vas a ser feliz…. no, le dio la elección de elegir como “quería” vivir, y no le dijo como “debería” vivir, aún sabiendo que opción era la buena. Y desde su elección le hizo aflorar su compromiso de como quería vivir. Cuando nosotros elegimos como queremos hacer las cosas, qué es lo que queremos conseguir, y no lo que debemos hacer o a donde debemos llegar, tenemos muchas probabilidades para conseguirlo.

Recapitulemos, preguntas poderosas, abrir alternativas, elegir a donde queremos ir y como…. esto me suena al Coaching que yo practico!. No todos tenemos a una persona cercana que en un momento dado, innatamente, nos va a hacer una pregunta poderosa que nos lleve a donde queremos ir. Pero sí podemos tener un Coach.

La importancia de ver las alternativas en nuestras situaciones límites.

El Coaching facilita la elección del camino a las personas que por una razón u otra, la vida que viven tiene una pendiente mucho más empinada y escarpada que para otros. El Coaching es una herramienta muy potente para el cambio, para ver alternativas, para ponernos en visión de qué queremos estar haciendo en un determinado tiempo, ¿ser víctima o responsable de tu vida?

No me gustaría acabar este Post sin añadir otra de las partes que me maravillaron de la entrevista y en la que también me sentí Afín. Irene dijo que ella pensaba que el Amor cura, llega allí donde la medicina no puede llegar. Cierto, el Amor es la emoción que todo lo puede. Y yo añadiría, Irene, que la gratitud también debe curar, lo digo por la gratitud que derrochabas en la entrevista. Impensable que una persona con lo que te sucedió pueda sentirse tan agradecida a la vida.

Y con amor, alternativas, positivismo, gratitud, superación, perdón a alguien o a ti mismo, hacer y no maldecir, preguntas poderosas y personas ejemplares.

Me despido como empecé: ¿Cómo quieres ver tu vida?