Coaching y Salud

Desde hace ya unos años, se está poniendo en práctica con mayor interés e intensidad, procesos de coaching en pacientes de diversas patologías, con el fin de testar en algunos casos su posible  aportación a la mejoría del paciente.

¿Y qué es el coaching de salud? Pues no deja de tener la base del coaching de cualquier otro entorno, puesto que lo que se busca es el empoderamiento de la persona coacheada, en este caso el paciente.

Lo fundamental a entender de estos procesos, es que el coach no va a coachear nunca la enfermedad, sino a la persona. Esa será siempre nuestra clave. Cómo ese paciente entiende y vive su enfermedad, le facilitará aceptar y trabajar su enfermedad.

En numerosos ensayos clínicos, donde se compara el coaching de salud con la educación de experto dada al paciente, se ha demostrado la efectividad del coaching en varios cambios y resultados de salud para: reducir la hemoglobina glucosilada en pacientes diabéticos, controlar el dolor en quienes presentan cáncer, disminuir los problemas emocionales, aumentar la actividad física, disminuir el índice de masa corporal en diabéticos después de 6 meses de sesiones de coaching y reducir el colesterol y la ingestión de grasa; también fue efectivo para alcanzar más pérdida de peso, hacer más caminatas en pacientes con afecciones cardiovasculares y aumentar la ingestión de frutas y calcio en adolescentes. En este sentido, Gensichen et al encontraron menos depresión en los pacientes que habían recibido coaching, que en aquellos que solo recibieron el tratamiento habitual. Según se refiere, el coaching de salud ha sido efectivo en lograr mayor participación en las consultas de seguimiento, mayor adherencia medicamentosa y a la monitorización de la glucosa, reducción del estrés, disminución de la ingestión de sodio y menos hospitalizaciones, entre otras.

En España se está ya realizando algún estudio con pacientes con cáncer, en el que se pueden observar mejorías en aquellos que tienen un proceso de coaching en paralelo.

Todo lo anterior, nos hace meditar sobre las posibilidades que nos ofrece el coaching para una persona que se encuentra con una patología, ya que se le hace responsable y consciente de sí mismo y su enfermedad.

Nada perdemos si nos encontramos en una situación de enfermedad, y probamos a trabajar un proceso de coaching en paralelo al tratamiento que estemos recibiendo para combatir la dolencia que tenemos.

Encajar las piezas: Mujer, Madre y Trabajadora mediante la Aceptación.

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Hace unos días me propusieron una de las entrevistas de radio que me ha hecho más ilusión por tratar de #Mujeres y #Coaching.

ICF en sus objetivos básicos de promover el arte, la ciencia y la práctica del Coaching, colabora semanalmente con Onda Mujer, que es la primera radio digital hecha por y para mujeres.

El tema a tratar: como encajar las piezas de Mujer- Madre- Trabajadora. La respuesta: la Aceptación.

Este espacio radiofónico llamado “Coaching” está conducido por Laia El Qadi Cueto y cuenta con la colaboración de María López Herranz, Past Presidente de ICF, y Cris Moltó, Vocal de Marketing y Comunicación de la Junta Directiva de ICF.

Os dejo el enlace: http://prnoticias.com/podcast/ondamujer/coaching/20146141-aceptamos-madre-mujer-trabajadora

Aceptación Vs Tolerancia.

En Coaching decimos que la Aceptación legitima la diferencia con el otro. Acepto que soy diferente al otro.

En este caso, me refiero a la Aceptación que legitima la diferencia con mi yo anterior. Cuando el “otro” somos nosotras mismas, porque ahora además de mujer trabajadora, somos madres.

En nuestra sociedad la tolerancia tiene un significado diferente a la tolerancia como distinción de coaching. Tolerancia es una conflicto en diferido: convivo con lo que no me gusta. Voy llenando «mi mochila» de cosas que estoy haciendo que no me gustan o que no me gusta como las estoy haciendo. (no llego a todo, me he olvidado de esto, estoy muy cansada y no me aguanto ni yo, soporto que me juzguen como menos profesional que antes de ser madre, no veo más allá de la próxima hora, no tengo capacidad de planificación e incluso de decisión, no tengo objetivos).

En resumen, no acepto que ahora soy diferente. Vivo en la Tolerancia.

Utilizo el vocabulario del “deber”..Tengo que ser una excelente profesional, tengo que pasar tiempo con mis hijos, tengo que ser una gran madre…tengo que, tengo que, tengo que…. todo con el lenguaje de la obligación. Agotador.

Vivo en la exigencia de hacerlo todo “perfecto” y tenerlo todo bajo control. Veo lo que me dejo por hacer, lo que me falta para …., arrastrada por el día a día, diciendo a todo que si, y si digo que no, sintiéndome fatal, alabando y reconociendo lo que hacen otr@s, comparándome sin darme cuenta en lo que destacan o en lo que les va bien, culpabilizándome por las expectativas no cumplidas…..

Todo esto mal enfocado nos hace llevar una pesada losa día a día.

Así es como llega una mujer a un Proceso de Coaching, con un lenguaje negativo sobre su vida y sobre ella, y con un lenguaje de víctima: “qué puedo hacer yo, el día a día puede conmigo”.

¿Qué se trabaja en el Proceso de Coaching?

La Aceptación de ella en este momento en el que está. El coaching no es café para todos, por lo que para cada mujer, esta Aceptación tiene sus componentes particulares, que los agrupo en:

Vivir esta nueva etapa como una oportunidad de aprendizaje. Desde la mirada de novata, porque somos novatas realmente, no nos hemos encontrado antes en esta situación. Los errores son errores de los que aprendo, y no fracasos como madre y como profesional, con alto contenido de culpabilidad.

Reforzar la autoestima, en cuanto al reconocimiento de todo lo bueno que hacemos, de cómo nos esforzamos y que lo hacemos de la mejor manera que sabemos.

Cambiar el Deber por el Querer: estar donde quiero, y no hacer lo que quiero, si no querer lo que hago.

Desde ese querer, establecer los objetivos de nuestra vida, del largo plazo, y del día a día es fácil. Esto nos permite priorizar, organizarnos, mejorar la gestión de nuestro tiempo, porque lo que hacemos, lo hacemos bajo el foco de nuestros objetivos.

Incorporar 2 distinciones que marcan el antes y el después de un Proceso de Coaching:

La excelencia frente a la exigencia, y la Liviandad.

Vivir en la Excelencia es vivir hoy de la mejor manera que sé, a través de la confianza en mí misma y en los demás, sabiendo que soy muy válida y que si algo no ha salido como esperaba, puede hacerlo de otra manera y obtendré resultados diferentes. Celebrando los éxitos por muy pequeños que sean.

Liviandad es la emoción que permite disfrutar del día a día, estar presente y atenta en lo que estoy haciendo en este momento, poniendo humor incluso cuando me equivoco, pensando que en cada error hay una oportunidad de aprendizaje. Restando transcendencia a lo que ocurre.

Ser la protagonista de su vida, que implica responsabilizarse con lo que hago y con lo que no hago.

Este post y la entrevista de Onda Mujer, habla de las mujeres con las que como Coach he trabajado en Procesos de Coaching ya sea a nivel Ejecutivo o a nivel Personal. Y también habla de mí, porque yo antes de ser Coach, fui Coachee (persona que realiza un proceso de Coaching).

Hacer el Proceso de Coaching me permitió desenroscar los nudos que se habían hecho en mí en esa vorágine en la que me tiré de cabeza cuando comencé el mejor camino de mi vida que es ser madre. (Y a desenroscar algunos anteriores también).

Me ha dado las herramientas para decidir cómo quiero vivir: disfrutando de lo que hago desde la Excelencia y la Liviandad.

Ser Coach Ejecutiva por ICF, me da la oportunidad de aprender todos los días de las personas con las que trabajo, y el gratificante regalo de ver como las mujeres, tienen un alto compromiso con lo que se proponen y cuando encuentran el acompañamiento necesario que ofrece el Coaching, llegan más allá de lo que se habían propuesta al iniciar el Proceso. Y como efecto secundario: se sienten bien.

Os dejo la entrevista que ha sido la causa de este Post.

Gracias a ICF por contar conmigo.

http://prnoticias.com/podcast/ondamujer/coaching/20146141-aceptamos-madre-mujer-trabajadora

Puedes solicitar una sesión de Coaching gratuita a través de nuestra web www.afincoach.com para saber qué puede hacer el Coaching por ti en concreto.

¿Quieres ser el novi@ resentido en un despido?

¡Lo nuestro se ha acabado!

Igual que se acaban las relaciones personales, se acaban las relaciones profesionales. Puedes elegir ser el novio despechado o asumir la pérdida para mirar más allá.

Tu ventana con vistas con Afincoach

Cuando se cierra una puerta, se abre una ventana, y si no se abre, busca la manera de hacerlo. Sé el protagonista de ese momento inesperado de tu vida, sé el novio que ve nuevas oportunidades en vez de dejarte llevar por los acontecimientos.

Los tiempos cambian y los trabajos de por vida no parecen ser la norma sino la excepción. La oportunidad que ésto nos ofrece es un nuevo reto  y, si hablamos de reto, hablamos de Coaching.

Los Coachees (clientes que realizan un Proceso de Coaching) que se han encontrado con una situación desconocida y no prevista como un despido y en consecuencia el desempleo, logran darle la vuelta a la situación con un reto tan simple y tan complejo como “qué hago ahora”.

En estas situaciones se desencadenan ciertas variables entre las que nombraría 3:

1- El miedo ¿Qué hago ahora?

Posiblemente el miedo se apodere de ti ante esta nueva situación y el miedo en altas dosis o te hace huir o te bloquea. El miedo es una emoción, y las emociones no son malas o buenas, las emociones están ahí, lo bueno o lo malo es lo que tú hagas con ellas. Qué posibilidades te abre y cuáles te cierra.

Un poquito de miedo no está mal para que te pongas las pilas y salgas de tu zona de confort.

Los Coachees en ese momento vienen bloqueados, noqueados, no pueden entender, están en la fase de la negación, de la angustia o de la ira: «no puede ser».

El primer objetivo en un Proceso de Coaching, suele ser salir del desbloqueo, de la angustia, de la rueda de pensamientos negativos en la que están inmersos.

El Coachee encuentra oportunidades que no se había planteado nunca porque el Coaching amplia miradas.

2- La autoconfianza ¿No Valgo?

Claro que sí! Tú eres muy válido. Para alguien en un momento concreto lo que estabas haciendo no le resultaba valido por una razón X, para otro sí valdrá.

Sin embargo esta pregunta ronda en la mente del Coachee y si no se da respuesta, debilita su autoconfianza.

En Coaching decimos que la confianza en Coaching tiene 3 patas: el histórico, la competencia y la sinceridad. Posiblemente las 3 se ven debilitadas con un despido.

El histórico porque no se han visto antes en esta situación, no encuentran en qué apoyarse para decir, yo puedo con esto. El Proceso les ayuda a encontrar ese histórico que no ven porque solo miran en una dirección.

La competencia se puede debilitar, si entienden el despido como una falta de competencia profesional por su parte. En el Proceso se dan cuenta que esa percepción de falta de competencia está basada en la opinión de otros.

La tercera pata es la de la sinceridad, ¿he actuado como pensaba? ¿He sido sincero conmigo mismo? Y ahora, ¿actúo según pienso?

En el proceso acompañamos al Coachee a revisar estas 3 patas y si están dañadas, a que encuentre cómo repararlas, a tomar conciencia de sus logros, por pequeños que sean,  afianzando así su confianza. Ésta es su base para plantearse retos, destinos y recorrer el camino.

3- El resentimiento ¿Por qué? ¿Por qué a mí?

Aparece el resentimiento (sentimiento de enfado hacia alguien o algunos por la ofensa o daños sufridos) contra esos que han sido parte de sus vidas, de su rutina, de su día a día, se produce la ruptura.

A través del proceso de Coaching se llega a la aceptación de lo ocurrido. Se liberan y perdonan a la empresa para pasar página, aunque ésta no lo merezca. Curiosamente no están resentidos por el despido, tras el shock aceptan que la empresa quiera prescindir de ellos .

Son las formas las que causan el resentimiento: la falta de razones coherentes, y escatimar o rascar euros al despido. No quiero desviarme del tema. Quizá pueda ser este efecto desmotivador asunto de otro post.

Tanto el miedo, la falta de autoconfianza y el resentimiento, pueden ser objetivos a trabajar en los Procesos de Coaching en un despido. El Coaching acompaña al Coachee en ese momento de cambio: en la búsqueda del nuevo destino, en recorrer el camino, apoyarse en sus fortalezas, mirar de frente sus limitaciones y por qué no, aprovechar sus aparentes debilidades.

Un profesional que ha pasado por un despido tiene en su haber un aprendizaje personal y profesional extra, un punto de inflexión que bien enfocado se convierte en un oportunidad de mejora.

El Poder del “SÍ PUEDO”

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¿Qué nos decimos a nosotros mismos?

Recientemente, he tenido la oportunidad de estar con un coachee en el que hemos podido ver la fuerza que tiene aquello que uno mismo se dice. Finalizando el proceso, y al preguntarle al cierre qué se llevaba de aquella sesión, me contestó “me llevo MÁS PODER. Pero no por sentirme más poderos@, sino porque antes me decía “no puedo, no puedo” y ahora me digo sí puedo”.

¿Cuántas veces nos hemos dicho esto mismo, a nivel individual, o bien dentro de una organización, o incluso es la organización, la empresa la que nos ha dicho “no puedes hacer eso; porque eso NUNCA se ha hecho así”. Analicemos un poco más en detalle ambos niveles.

 

Como individuo, cuando me digo a mí mismo que algo no puedo hacerlo o alcanzarlo, me cierro a la posibilidad siquiera de intentarlo, porque sé que es una meta imposible, inalcanzable, o que aquello que pensaba no es para mí. No solo ocurre esto, sino que en paralelo pueden estarse produciendo procesos a los que puedo ser totalmente inconsciente, como es:

  • el sentirme víctima (por tanto, esto me impide actuar, ya que “estoy a merced de las decisiones y opiniones de terceros”)
  • vivir en el dramatismo (y de este modo, voy a ver la vida desde un prisma que me producirá miedo y acobardamiento, porque “todo lo malo me pasa solo a mí”)
  • mi cuerpo muestra esto que estoy sintiendo, y habitualmente mi postura antes los demás no será plantar cabeza alta y cuerpo erguido

Esta  situación, y estos pensamientos, nos pueden llevar habitualmente a un círculo vicioso. Si continuamente pienso “me voy a chocar con el árbol, me voy a chocar con el árbol”, terminaré chocando, con lo cual esto fortalecerá aquella creencia de la que partía, sin ser consciente de que de alguna forma he participado activamente en que esto ocurriese.

 

¿Y en las organizaciones? En estas épocas de cambio constante, ¿no es ahora más que nunca cuando es más frecuente encontrarse compañeros, superiores o colaboradores, más resistentes al cambio y/o a perder lo conocido, que suelen decir esta frase tan manida que es “aquí eso NUNCA SE HA HECHO ASÍ”, o eso de “aquí SIEMPRE HEMOS HECHO AQUELLO DE TAL MANERA”? Cuando estas frases son las que están más asentadas dentro de la organización, es la organización misma la que impide a la compañía evolucionar y poder adaptarse a las nuevas necesidades que estén surgiendo en ese entorno o mercado. Si la persona que lidera ese equipo no es capaz de decir “SÍ PODEMOS”,  ni el mejor consultor externo ni mil herramientas a implantar podrá convencer de que aquello es posible. Esos NUNCA y SIEMPRE, no ayudan a abrir posibilidades, sino que cierran toda vía a nuevas propuestas o diferentes formas de hacer las cosas.

 

¿Y qué ocurre si en lugar de lo anterior, buscamos, solos o junto con un coach, otros caminos que nos lleven a resultados nuevos y diferentes? Si nos planteamos a qué se deben todas esas negativas, y buscamos su origen, podemos encontrarnos al final del proceso con un SÍ PUEDO muy poderoso:

  • Me sentiré capaz de todo aquello que hasta el momento veía inalcanzable
  • Me erguiré, físicamente, ante lo que está por venir (en lugar de encogerme ante lo desconocido). Así se ve todo mucho más claro que si miro de refilón
  • Como organización me permitiré probar, ensayar, equivocarme, y tomar nuevas vías para crecer, adaptar y desarrollar mi compañía
  • Permitiré a los de mi alrededor mostrarme otras realidades, porque ya no existirá solamente MI VERDAD INAMOVIBLE
  • Se abrían nuevas posibilidades que solo el SÍ PUEDO es capaz de mostrar

Y tú, ¿qué te estás diciendo en estos momentos? ¿Buscamos dónde está TU PODER?

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TU COACH DE EQUIPO LLEGARÁ EN EL MOMENTO PRECISO

Hace pocos días, he tenido ocasión de acompañar en un proceso de coaching a un equipo “recién” formado. Y entrecomillo recién, ya que se creó hace menos de un mes y llevaba 6 reuniones previas antes de aquella en la que yo me uní, pero lo que para mí era poco tiempo, para algunos de sus integrantes podía ser tiempo más que suficiente, incluso demasiado, ya que en la presentación inicial surgió la pregunta de “¿Y por qué el coach llega tan tarde?, quizá ya es tiempo perdido tenerlo a partir de ahora”. La respuesta en este caso  (teniendo en cuenta que partía de una opinión basada en una creencia limitante), se me hacía retadora, ya que aquello estaba segura de que podía marcar el camino de trabajo, así que respondí “Tu coach llega en el momento perfecto en que lo necesitas”. Se hizo el silencio.

A partir de aquí podría contaros cómo empezamos a trabajar en detalle, pero prefiero centrarme en 3 puntos que fueron claves, desde mi punto de vista, para que viesen “la utilidad de que el coach llegase a partir de ese preciso momento o no otro”:

1. LA IMPORTANCIA DE ESTABLECER REGLAS Y DEJARLAS ESCRITAS

¿Existían reglas? Sí, existían. Cuando empezamos a ver la necesidad de que el equipo acordase el marco de actuación, es decir, las reglas de cómo trabajar, y de “cómo ponerse de acuerdo cuando no estuviesen de acuerdo”, declararon haberlo establecido en la primera reunión… pero no quedaron por escrito. Esto hacía que repetidamente cayesen en aquello que habían dicho que no debían hacer (no interrumpirse, respetarse, participar, etc, etc).

Por tanto, volvimos a escribir cómo el equipo quería trabajar, acordado entre todos, para que todos y cada uno de ellos se comprometiese con ello. Esta hoja quedó lista para ser “enmarcada” y presidir las reuniones a modo de recordatorio, además de hacer una foto que se envío por una red social al grupo

 

2. LOS ROLES Y UNA AGENDA PREESTABLECIDA SON CLAVES

Los roles pueden parecer a priori un absurdo. ¿Para qué necesita un grupo, que quiere llegar a trabajar como un equipo, repartir funciones dentro de la reunión?

Pues bien, habitualmente ocurre que no se reparten roles, bien por desconocimiento, bien por no entender su utilidad, como era del caso del equipo al que acompañaba, lo que lleva a una situación de trabajo peculiar: muchas de las funciones a realizar durante la reunión quedan adjudicadas automáticamente al líder ya que sus compañeros asumen que forma parte del cargo, o bien los cogen miembros que “sienten especial predilección por desarrollar determinadas tareas o funciones”. ¿Qué ocurre en estos casos?, que paradójicamente se crean unas relaciones dentro del equipo, influenciadas o como consecuencia de esta situación, que pueden desvirtuar la forma de trabajo.

Sin embargo, un equipo que tiene claro su objetivo, va a trabajar de forma mucho más eficiente si establece roles en diferentes personas, mejor aún si estos roles rotan entre los miembros del equipo. Así ocurrió con el equipo del que os hablo. Su feedback al final de esa primera sesión era realmente positivo, habían visto una gran diferencia entre el antes y el después en su modo de trabajo. El líder del equipo se sentía más descargado, ya no tanto por las tareas a realizar, sino por la “carga de responsabilidad” que le transmitían sus compañeros y que no quería asumir sino compartir entre todos como proyecto común que querían construir.

Y este reparto de roles les había ayudado también a ser más eficientes durante la reunión. Todos y cada uno de los roles juegan un papel importante en ello.

Si a esto le sumamos que se ciñeron a una agenda que tenían “más o menos cerrada” durante la reunión anterior, y que terminamos de ajustar con tiempos responsables y contenidos, para que de ella pudiese salir acta y compromisos para continuar avanzando en su proyecto, hizo que el equipo finalizase la reunión, con un gran cambio. Veían ahora sí, que esta forma de trabajar les ayudaba claramente a alcanzar su objetivo en el tiempo que se habían marcado

 

3. DEJAR UN ESPACIO EN LA AGENDA PARA EXPRESAR CÓMO SE HAN SENTIDO

Y para finalizar, pero no menos importante, lo que en el mundo del coaching llamamos HACER COCINA. Cuando se prepara la agenda de la reunión, es importante dejar un tiempo al final (15 minutos puede ser suficiente), para “hablar sobre cómo hemos hablado” durante la reunión.

Este espacio nos asegura que ahí tendremos la oportunidad de cerrar capítulo en todos los sentidos. Nadie se llevará nada que no haya podido expresar durante la reunión, que es el espacio donde se ha de contar. Feedback positivo, y feedback de mejora sobre cómo se han  sentido con lo que se ha ido diciendo durante esa reunión. Este equipo necesitó algo más de tiempo de cocina, porque como descubrieron durante la reunión, ya “habían hecho cocina” en alguna reunión anterior sin ser conscientes, de un modo no tan adecuado, y necesitaban dejar puntos en orden: dando feedback al hacer y no al ser; y desde mí, desde cómo me siento yo con lo que ocurre.

 

Cuando finalizó la reunión, el equipo quiso regalarme mi feedback, y el resultado de la primera sesión fue muy positivo: se sentían con fuerza y con mayor claridad de que así podían llegar con más facilidad a presentar su proyecto; habían experimentado ponerse en “los zapatos” de alguno de los compañeros, con lo que decían haber tenido un gran aprendizaje; durante la reunión alguno había visto que trabajar en equipo le iba costando menos; y… sentían que efectivamente, su coach había llegado en el momento preciso, ya que decían que si hubiese llegado antes, no habrían desarrollado determinadas formas de trabajo, o subequipos, o relaciones, o roles, o… y ahora sí podían ver puntos que les iban a ayudar a enfocar mejor su modo de desarrollar el trabajo.

Espero que este equipo continúe creciendo en el proceso en el que están inmersos, que su proyecto (de emprendimiento, por más señas, y con muy buen trabajo de fondo) llegue a buen puerto y arranque con el éxito que se merecen. Y será un placer poder acompañarles durante todo este tiempo.

 

¿ESTAS SEGURO DE QUE TU EQUIPO CAMINA EN LA DIRECCION MAS EFICIENTE Y EFICAZ, HACIA UN OBJETIVO CLARO Y DEFINIDO?

Coaching: la herramienta “ Divergente ”.

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Foto tomada de http:bibliofiloenmascarado.es

Hoy quiero romper una lanza por la maravilla de tener una herramienta que aplique en cualquier ámbito como es el Coaching. En una época en la que todos tenemos que estar especializados no quiero sumarme y decir que el Coaching también tiene esa característica para practicarse.

A veces me resulta complicado explicar a la gente en que especialidad me muevo en el mundo Coaching. Quieren saber que área/ámbito profesional es en la que estoy especializada. Yo contesto que el Coaching aplica en cualquier ámbito.

Hace unos meses tuve una visita a un cliente para ofrecerle Coaching para sus clientes. Me preguntó en qué estaba especializada, en qué ámbito y le dije que a mí lo que me apasiona es el Desarrollo de Personas, esa es mi especialidad y lo hago a través del Coaching. Me hizo una apreciación que valoré muy positivamente sobre todo por el punto de interesarse por mi futuro profesional. Sin embargo, no me convenció. ¿Por qué tengo que especializarme en un área profesional? El Coaching no es Mentoring ni Consultoría para lo que si tiene que haber una competencia técnica detrás. Fue una visita agradable.

Hace unas semanas vi en la tele la película “Divergente”. Según la iba viendo me vino a la mente la conversación que os he contado antes. Esta peli yo la resumiría como una ciudad dividida en barrios de competencias, donde el que vive en uno determinado solo puede tener y desarrollar esa competencia. Estaba el barrio de la valentía, los eruditos, los abnegados, los cordiales y los verdaderos. Si yo fuera valiente u osada viviría en el barrio de la Osadía. No podría ser erudita ni abnegada al mismo tiempo por ejemplo. Me vino a la mente esa conversación que tuve unas semanas antes, me creó un paralelismo entre lo que pensé al salir de aquella entrevista y la peli, entre lo que dicen que tiene que ser y lo que tú piensas que tiene ser. Me convertí en Heroína por unos segundos!

Es bueno tener conocimientos sobre un ámbito profesional. Sin embargo para mí esto no aplica en Coaching,

Pues bien, yo digo que Coaching es una herramienta tan potente y tan profunda que no va a las capas del hacer, aunque las trabaje, sino que va al Ser de cada uno. Y aquí si pienso que somos más parecidos, menos Divergentes. Cada uno con su estilo y sus mochilas, bastante convergentes.

Cuando un Directivo de Empresa no puede gestionar a su equipo porque le faltan capacidades de comunicación positivas, ¿en qué se diferencia del Director de Colegio que tiene la misma carencia con su equipo de Directores de Etapa? Cierto es que los colegios tiene unas características diferentes a la empresa, pero la carencia para mi no viene por ese motivo si no por la persona que ocupa ese puesto en concreto. Cuando no conseguimos tener una buena relación con un compañero de Dpto., ¿en que se diferencia de la dificultad que tiene un profesor para relacionarse con otro profesor con el que este año comparte curso? Las dificultades de trabajar en equipo, optimizar mi tiempo, optimizar mis tareas, sentir que me ha cundido el día, elegir a buenos profesionales para mi empresa, colegio u Hospital, mejorar la autoestima, hablar para ser escuchado, crear un equipo de alto rendimiento que tome decisiones conjuntamente, ¿cuánto depende del entorno empresarial general en el que estemos? Si, el entorno le puede estar condicionando, ese entorno en particular no en General. Quizá un Jefe de planta de Hospital tiene los mismos problemas que un Ejecutivo con su equipo y no obligatoriamente los mismos que otro jefe de planta de otro Hospital. El entorno me sirve para entender a mi Coachee (cliente). No condiciona mi capacidad como Coach ni la herramienta en sí misma.

En Coaching decimos que nuestro trabajo es un 20% pasado o situación actual y 80% futuro a dónde quiere llegar el Coachee. Eso es lo que trabajamos. Dónde quiere llegar mediante sus recursos: fortalezas y debilidades.

Al final dicho de diferentes formas, todos buscamos el mismo fin: disfrutar con lo que hago, sentirme satisfech@, tener relaciones positivas, enriquecedoras que me generen alegría, buenas sensaciones, sentir que optimizo mi tiempo, acostarme cada noche sintiendo que mi día lo he vivido tan intensamente como he podido, de la mejor manera que se, mi vida tiene sentido.Y con esa tranquilidad, dormir y despertarme al día siguiente con ganas de empezar el día, de despejarme sin café, de conseguir mis retos.

Si mi profesión me permite no ser especialista en ese sentido, ¿por qué me tengo que especializar? Yo no quiero especializarme, solo quiero ser una COACH EXCELENTE para cada Coachee que decida arriesgarse y conseguir los fines que a todos nos mueven.

Como decía Ortega y Gasset “El especialista “sabe” muy bien su mínimo rincón de universo; pero ignora de raíz todo el resto”. No es esto una crítica a la especialización porque hay veces que es necesaria. Y me parece estupendo que otros quieran especializarse en algún sector o área. Lo que opino es, que no todo tiene que ser especialización. No tener una especialización y poder trabajar en diversidad de ámbitos, es altamente enriquecedor y potente. En Afincoach disfrutamos haciendo Coaching con profesionales y con equipos de diversos ámbitos. El Coaching es Divergente en sus aplicaciones y poderoso cuando empiezas a experimentarlo.

Seguiremos trabajando Coaching como herramienta Divergente.

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La emoción de una Sesión de Coaching

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Desde que trabajo en el apasionante y sorprendente mundo del Desarrollo de las personas, incluso a los que ya conocía,los he vuelto a conocer, me ha sorprendido lo que valen y tienen dentro. Es muy gratificante ayudar a que salga esa mariposa que todos llevamos dentro y salir por fin de esa cápsula (o capullo) que debimos haber roto hace mucho tiempo. La capsula de nuestras limitaciones.

La mariposa VS Coachee

A través de un proceso de Coaching vemos un redondelito minúsculo que nos deja ver una parte del mundo que no habíamos visto hasta ahora y que ahí estaba. No lo habíamos podido ver porque estábamos metidos dentro de la capsula, con nuestro temor, nuestra exigencia y nuestras inseguridades. Poco a poco la mariposa empieza a asomarse y a darse cuenta que quiere salir al mundo demostrándole su enorme belleza, porque todos somos realmente bellos, doy fe, lo descubro en cada proceso de Coaching. Somos bastante más bellos de lo que nos vemos, por eso a veces no nos mostramos en todo nuestro esplendor, porque nosotros mismos no lo hemos descubierto todavía. Nuestra exigencia nos dice que no somos lo suficientemente perfectos para mostrarnos. Mostrarnos en todo nuestro esplendor no es solo con nuestras fortalezas de mariposa, si no también con nuestras limitaciones.

Es maravilloso como una mariposa que decide asomarse y mostrarse al mundo, lo embellece con su sola presencia.

Así los Coachees (clientes del proceso de Coaching) empiezan a brillar en sus entornos, disfrutando de lo que tienen, alcanzando sus objetivos, sabiendo de las limitaciones y amenazas que deben guardarse o como las afrontarán si aparecen. Sabiendo qué tienen que soltar, y en que se tienen que apoyar.

Soy una vividora = «disfrutadora» de la vida

Cuando un Coachee (cliente) llega a una sesión con sus ojos llenos de chispitas y empieza diciendo: estoy fenomenal, me declaro vividora= «disfrutadora” de la vida, y escuchas como la mariposa está revoloteando, dejándose calentar por los rayos del sol, iluminarse por la luz de la luna, acariciarse por la brisa del viento, mojarse por las gotas de lluvia consciente de lo feliz que eso le hace, de la calidad de vida que eso le proporciona, entonces como Coach me quedo sin palabras, mis ojos y mi corazón también se llenan de chispitas. Hay un frase con la que estoy muy de acuerdo:cuanto menos habla el Coach más poderosa es la conversación. En ese momento de las chispitas que os cuento, la conversación si que es poderosa, me encanta sostener el momento, escuchar, y disfrutarlo. Esos ojos son los que están hablando realmente, y yo con los míos los escucho. Los míos también son unos ojos emocionados.

Un momento chispita

Ayer tuve uno de esos momentos, en los que vi a esa mariposa en todo su esplendor. Eso ya estaba el primer día que nos vimos, en la primera sesión, pero dentro de la cápsula, con las alas encogidas y arrugadas. Yo se lo podía haber dicho el primer día, pero no me hubiera creído,ha sido mucho mejor para ella, descubrirlo y recorrer el camino. Solo le hacía falta desplegar sus alas y volar fuera de ahí, cambiar, ampliar la mirada. Yo le acompañé para que tuviera la curiosidad de hacer el primer agujerito, y luego ella ya se dió cuenta como romper la cápsula sesión tras sesión. No es fácil, hay que ser valiente para romper la cápsula e ir más allá de ella.

El Coaching es un aprendizaje vivencial, y de ahí su fuerza, su potencia. No solo es vivencial para el Coachee si no también para el Coach, cada sesión es un aprendizaje, me lo dice la teoría y lo afirmo en la práctica.

¿Quien dijo que no se puede cambiar? Claramente, alguien que no tuvo al lado un Afincoach.

Nadie ha dicho que sea fácil, solo hay que querer.

Gracias por esos momentos de chispitas.

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