Mis aprendizajes. Capítulo IV: “La mirada apreciativa”

Son muchos los lastres o mochilas que cargamos de nuestra educación y nuestra cultura. Podríamos decir que son creencias nucleares que nos acompañan toda la vida y de las que hablaba en mi anterior blog. Una de ellas, de la que he conseguido huir y cuestionar, es la de juzgar lo que está bien o mal, o como la de buscar culpables, detectar errores, buscar lo que falta, etc etc.,

Pues bien, todo esto está mal enfocado. Y es precisamente lo contrario lo que tenemos que hacer. Se trata de focalizar nuestra mirada en nuestras fortalezas y no en nuestras carencias. Y este ejercicio, de mirada apreciativa, comienza siempre con uno mismo para después, trasladarlo a los demás. Es muy difícil ver lo positivo en los demás, si no somos capaces primero de verlo en nosotros mismos.

Si nos observamos con otros ojos, con ojos de cariño, de bondad, no desde la exigencia sino desde la excelencia, veremos todas las virtudes que tenemos y que podemos potenciar y desarrollar. Si nos fijamos, por el contrario, en lo que nos falta, nos inundará una sensación de fracaso y de inseguridad que difícilmente nos va a ayudar a nuestro desarrollo personal. Será una montaña muy difícil de escalar desde su base. Si por el contrario pensamos y creemos que ya somos buenos, no nos costará tanto esfuerzo mejorar un poquito. Será como hacer cima desde el último campamento base.

La exigencia, busca dónde hemos errado, qué hacemos mal, nos remonta al pasado para buscar los fallos, los errores, la culpa, y esto no nos ayuda mas que para ponerle nombre a las carencias o a los culpables. Si, por el contrario, nos situamos en la excelencia y miramos nuestras fortalezas, nos estaremos proyectando al futuro, hacia donde queremos llegar a ser, aceptando que, aunque ya somos buenos, aún podemos mejorar.

Os invito a que empecéis por hacer una lista de vuestras virtudes. Imaginad que quedáis dos finalistas para un mismo puesto de trabajo y os preguntasen, que por qué el puesto debería dároslo a vosotros. Esta lista concluye que éstas deben ser las palancas que os impulsen a vuestro éxito personal.

Cada vez que tengáis un mal pensamiento sobre vosotros mismos, preguntaos, “¿Este pensamiento sobre mi mismo, me acerca o me aleja de mi objetivo?”.  Casi puedo asegurar, que en un 100% os va a alejar o al menos, no os va a acercar a conseguir lo que estéis persiguiendo. Dominemos nuestros pensamientos, y seamos nuestros mejores amigos.

Y una vez que cojamos el habito de mirar lo positivo, lo bueno, las virtudes de nosotros mismos, no nos costará nada, ver de la misma manera a los demás. Y aquí descubriréis esta gran magia. Empezaremos desde esa nueva mirada, a cambiar nuestro lenguaje, a decir a los demás lo maravillosos que son y lo bien que hacen las cosas. Esto generará un ambiente maravilloso y además ayudará a potenciar y reforzar positivamente esas fortalezas en los demás.

El mundo habrá cambiado 360º y viviremos nosotros y los que nos rodean, tanto familiares, como amigos, como colegas de trabajo, mucho más felices.

Desde aquí os invitamos a que empecéis a mirar apreciativamente las virtudes tanto propias como ajenas y a que lo verbalicéis. Recordad, que al igual que en el feedback, podemos mencionar las fortalezas tanto del SER como del HACER.

Por favor, probad esta herramienta y escribidnos con la experiencia a info@afincoach.com