La emoción de una Sesión de Coaching

CORAZON2

Desde que trabajo en el apasionante y sorprendente mundo del Desarrollo de las personas, incluso a los que ya conocía,los he vuelto a conocer, me ha sorprendido lo que valen y tienen dentro. Es muy gratificante ayudar a que salga esa mariposa que todos llevamos dentro y salir por fin de esa cápsula (o capullo) que debimos haber roto hace mucho tiempo. La capsula de nuestras limitaciones.

La mariposa VS Coachee

A través de un proceso de Coaching vemos un redondelito minúsculo que nos deja ver una parte del mundo que no habíamos visto hasta ahora y que ahí estaba. No lo habíamos podido ver porque estábamos metidos dentro de la capsula, con nuestro temor, nuestra exigencia y nuestras inseguridades. Poco a poco la mariposa empieza a asomarse y a darse cuenta que quiere salir al mundo demostrándole su enorme belleza, porque todos somos realmente bellos, doy fe, lo descubro en cada proceso de Coaching. Somos bastante más bellos de lo que nos vemos, por eso a veces no nos mostramos en todo nuestro esplendor, porque nosotros mismos no lo hemos descubierto todavía. Nuestra exigencia nos dice que no somos lo suficientemente perfectos para mostrarnos. Mostrarnos en todo nuestro esplendor no es solo con nuestras fortalezas de mariposa, si no también con nuestras limitaciones.

Es maravilloso como una mariposa que decide asomarse y mostrarse al mundo, lo embellece con su sola presencia.

Así los Coachees (clientes del proceso de Coaching) empiezan a brillar en sus entornos, disfrutando de lo que tienen, alcanzando sus objetivos, sabiendo de las limitaciones y amenazas que deben guardarse o como las afrontarán si aparecen. Sabiendo qué tienen que soltar, y en que se tienen que apoyar.

Soy una vividora = «disfrutadora» de la vida

Cuando un Coachee (cliente) llega a una sesión con sus ojos llenos de chispitas y empieza diciendo: estoy fenomenal, me declaro vividora= «disfrutadora” de la vida, y escuchas como la mariposa está revoloteando, dejándose calentar por los rayos del sol, iluminarse por la luz de la luna, acariciarse por la brisa del viento, mojarse por las gotas de lluvia consciente de lo feliz que eso le hace, de la calidad de vida que eso le proporciona, entonces como Coach me quedo sin palabras, mis ojos y mi corazón también se llenan de chispitas. Hay un frase con la que estoy muy de acuerdo:cuanto menos habla el Coach más poderosa es la conversación. En ese momento de las chispitas que os cuento, la conversación si que es poderosa, me encanta sostener el momento, escuchar, y disfrutarlo. Esos ojos son los que están hablando realmente, y yo con los míos los escucho. Los míos también son unos ojos emocionados.

Un momento chispita

Ayer tuve uno de esos momentos, en los que vi a esa mariposa en todo su esplendor. Eso ya estaba el primer día que nos vimos, en la primera sesión, pero dentro de la cápsula, con las alas encogidas y arrugadas. Yo se lo podía haber dicho el primer día, pero no me hubiera creído,ha sido mucho mejor para ella, descubrirlo y recorrer el camino. Solo le hacía falta desplegar sus alas y volar fuera de ahí, cambiar, ampliar la mirada. Yo le acompañé para que tuviera la curiosidad de hacer el primer agujerito, y luego ella ya se dió cuenta como romper la cápsula sesión tras sesión. No es fácil, hay que ser valiente para romper la cápsula e ir más allá de ella.

El Coaching es un aprendizaje vivencial, y de ahí su fuerza, su potencia. No solo es vivencial para el Coachee si no también para el Coach, cada sesión es un aprendizaje, me lo dice la teoría y lo afirmo en la práctica.

¿Quien dijo que no se puede cambiar? Claramente, alguien que no tuvo al lado un Afincoach.

Nadie ha dicho que sea fácil, solo hay que querer.

Gracias por esos momentos de chispitas.

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