MIS APRENDIZAJES: CAPITULO III: “Creencias”

Hace poco, leyendo un libro, descubrí algo fantástico.

Tomé consciencia, como nunca antes, de cómo nuestras creencias nos condicionan. Fue con la siguiente historia que todos, seguro, ya conocéis.

Si recordáis, es la historia de aquellos jugadores de rugby de Uruguay, cuyo avión cayó en los Andes. Al ser uruguayos, no tenían mucha cultura del frió y mucho menos del frío extremo. Pues bien, nadie sobrevive veinticuatro horas a -40º C, con ropa ligera y a más de 4.000 mt de altura. Y ¿sabéis por qué algunos lo consiguieron?, porque en la montaña todo era desconocido para ellos. No tenían información previa. No eran conscientes de estas limitaciones. No tenían creencias previas sobre la supervivencia en dichas condiciones.

Debemos replantearnos nuestras creencias.

El cerebro es una máquina que no cesa de crear pensamientos y sentimientos. Estos guiones, pueden conformar creencias positivas y posibilitadoras o bien, creencias negativas y limitantes.

Las creencias positivas sobre nosotros son las que nos impulsan y nos hacen conseguir nuestros objetivos, sin embargo, muchas veces tenemos miedos que nos frenan por acontecimientos que la mayoría de las veces, ni siquiera han ocurrido. Simplemente están en nuestra mente y nos frenan en la acción.

Los pensamientos, imágenes y sentimientos, no son más que eso, escenas o relatos internos donde el lenguaje es papel clave para decidir qué hago y que quiero hacer  con esos sentimientos.

  • “No soy capaz”, o puedo preguntarme: ¿o si lo soy?”.
  • “Siempre me equivoco”, o me digo: otras veces he acertado.
  • “Siempre llego tarde” o cuestiono: ¿podría esforzarme y cambiar?”.
  • “Está serio, ¿acaso está enfadado conmigo? /Tal vez solo le duele la cabeza”.

Estos guiones, poco útiles, son difíciles de controlar, pero sí podemos reconocerlos y cuestionarlos, y desde ahí aprender nuevas formas de comportamiento en relación con ellos.

Nos vamos a centrar en las creencias poco útiles que son las que, principalmente no nos permiten alcanzar nuestro objetivo:

  • Exigencias hacia nosotros mismos o hacia los demás: por ejemplo creer que debo ser aceptado por todas las personas que me rodean o que nunca debo cometer errores.
  • Pensamientos exagerados: ante las consecuencias de un hecho como algo terrible o catastrófico cuando aún ni ha ocurrido.
  • Racionalización equívoca de hechos observados desde un yo no objetivo.
  • Sesgos sistemáticos o brechas interpretativas en procesos de información y que nos condicionan. Por ejemplo:
  1. A veces sacamos conclusiones generales de un hecho aislado. Por ejemplo, su primer día de trabajo una persona llega tarde y ya nosotros pensamos: “esta persona es impuntual”.
  2. Rechazar sistemáticamente ciertos pensamientos o sentimientos que creemos nos afectan negativamente. Por ejemplo, cuando nos enfrentamos a nuevas situaciones, y caemos en la trampa de creer que podemos controlarlo todo. Pasamos horas intentando controlar todo lo que podría salir mal así que, en lugar de reducir la incertidumbre, sus mentes generan aún más cosas en las que preocuparse. Así que merece la pena aceptar que hay cosas que no se pueden controlar y eso es lo más útil para no verse frenado y poder actuar en la dirección que se desea.
  3. Algunos pensamientos representan realidades objetivas. Pero en realidad esos pensamientos son solo eso, pensamientos distorsionados por la interpretación. Los pensamientos no son la realidad.
  4. A veces se exageran rasgos negativos que no dejan apreciar los positivos.
  5. La mayoría de los pensamientos se reproducen en forma de opiniones, juicios o evaluaciones. Las personas caemos en la trampa de que todos los pensamientos son igual de importantes.
  6. En ocasiones creemos en algo porque lo sentimos así. Las cosas se perciben de forma que encajen con nuestra manera preconcebida.
  7. Los pensamientos a veces son órdenes para las personas cuando piensan algo y sienten que tienen que actuar en consonancia. En ocasiones no pueden controlar su forma de pensar, pero podrían controlar su comportamiento en relación a su forma de pensar. Es decir, podríamos poder decirnos: “Ahí va mi mente patinando de nuevo…”. Las personas no tenemos que actuar en consonancia con la totalidad de nuestros pensamientos. Podemos aprender a utilizar el estándar de oro para la evaluación de los pensamientos preguntándonos:
  • ¿son estos pensamientos órdenes para actuar en la dirección que no deseo?
  • ¿son útiles para mí?, Si los pensamientos no son útiles para alcanzar lo que más deseo, debo aceptarlos por lo que son, pensamientos nada útiles para mí.
  1. En ocasiones pensamos que todo lo que la gente dice o have es una forma de reaccionar respecto a nosotros.
  2. En otras ocasiones las personas percibimos los “pensamientos como amenazas”.
  3. Con frecuencia las personas llevan consigo pensamientos y escenas personales sobre si mismos ya caducas, que no representan lo que son en el momento presente. Ninguna situación dura para siempre. Es la trampa de la permanencia. Hay que ver los acontecimientos preocupantes como temporales
  4. Los problemas se presentan de modo distorsionado; la percepción de la realidad se altera. Así unas veces pensamos que los problemas son para siempre; otras que afectan a todos los aspectos de nuestra vida, y la mayor parte de las veces, que tienen un único culpable.

Nuestro Afinconsejo: “Utiliza tu lenguaje positivo y cuestiona y cambia todas las creencias que te limitan”.

 

Mis aprendizajes. Capitulo I: Los pensamientos.

Quiero compartir con todos vosotros, qué es lo que más me ha ayudado, en los últimos 5 años a crecer como persona y como profesional. Si, cinco años en los que he aprendido mucho más, que en los 15 años anteriores. No hay nada como el desarrollo personal para crecer. En todos los sectores, se inventa, se innova y todo para mejorar los servicios y los productos que se ofrecen, como móviles más ligeros y con mayores prestaciones, coches menos contaminantes, mejor y mayor experiencia clientes etc etc, ¿y las personas? ¿cómo evolucionamos? ¿cómo podemos llegar a ser la mejor versión de nosotros mismos?

Pues con el desarrollo personal.

Por ello quiero compartir, por capítulos, estas pequeñas reflexiones. Con el fin de aportar luz a las infinitas posibilidades de mejorar personal y profesionalmente. Todos podemos mejorar y con ello, os aseguro, ser más felices.

En este primer capítulo os hablaré de los pensamientos. Son todo lo que nosotros mismos generamos, es decir, lo que nos decimos sobre lo que acontece. Además, los pensamientos, a su vez, generan sentimientos. Y los sentimientos, hacen que sigamos adelante o bien que nos paralicemos. Son los que nos hacen tomar una u otra decisión en la vida. En definitiva, lo son TODO en nosotros. Nos impulsan a hacer cosas, nos frenan, nos dicen si podemos o no, nos generan conflictos con los demás, porque nos hacen interpretar ciertas cosas de una manera y no de otra, actuamos según ellos.

Sacado del segundo libro de Francisco Alcaide “Aprendiendo de los mejores” y mencionando él a Eckhart Tolle, os comparto: “El pasado no tiene poder sobre el momento presente. Creemos que el dolor y el sufrimiento son el resultado de acontecimientos pasados, pero no es así. Lo único que tenemos es este instante. Por tanto, toda mi vida transcurre ahora. Si empiezo a darme cuenta de que aquello no ocurrió en el pasado sino ahora porque lo esto recordando ahora, puedo transformarlo desde una perspectiva positiva. Cuando conecto mis recuerdos con el momento presente dejan de tener poder porque dejan de tener el estatus de hechos, son un recuerdo. Y si es un recuerdo, es un pensamiento, y si es un pensamiento soy YO el que lo piensa, y puedo transformarlo. Como me siento ahora es producto de mis pensamientos, y mis pensamientos siempre me pertenecen, yo puedo elegir conscientemente qué pensar.”

Son infinidad de asuntos los que, cada día, nos ocurren. Y lo que nosotros nos contamos sobre lo que nos ocurre, son los pensamientos que generamos. Entre 50.000 y 60.000 pensamientos diarios. Como dice Eckhart Tolle. Si de ellos depende mi presente y por tanto mi futuro, ¿por qué no los domino yo? ¿por qué no los pongo a mi servicio? ¿Qué me digo sobre lo que ocurre?

Somos por tanto dueños y responsables de lo que pensamos y sentimos. Por tanto, el sufrimiento o la felicidad son una elección.

Os dejo aquí también un video en el que se explica cómo el lenguaje es determinante de cómo pensamos y esto genera unos u otros sentimientos.

https://youtu.be/7IDiTMzR100

¡¡¡Os animo a pensar siempre en positivo!!! y como dice Francisco Alcaide. » Mi pasado no es  mi futuro, mi presente SI es mi futuro». ¿Y tú, cómo eliges hoy que sea tu futuro?