Encajar las piezas: Mujer, Madre y Trabajadora mediante la Aceptación.

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Hace unos días me propusieron una de las entrevistas de radio que me ha hecho más ilusión por tratar de #Mujeres y #Coaching.

ICF en sus objetivos básicos de promover el arte, la ciencia y la práctica del Coaching, colabora semanalmente con Onda Mujer, que es la primera radio digital hecha por y para mujeres.

El tema a tratar: como encajar las piezas de Mujer- Madre- Trabajadora. La respuesta: la Aceptación.

Este espacio radiofónico llamado “Coaching” está conducido por Laia El Qadi Cueto y cuenta con la colaboración de María López Herranz, Past Presidente de ICF, y Cris Moltó, Vocal de Marketing y Comunicación de la Junta Directiva de ICF.

Os dejo el enlace: http://prnoticias.com/podcast/ondamujer/coaching/20146141-aceptamos-madre-mujer-trabajadora

Aceptación Vs Tolerancia.

En Coaching decimos que la Aceptación legitima la diferencia con el otro. Acepto que soy diferente al otro.

En este caso, me refiero a la Aceptación que legitima la diferencia con mi yo anterior. Cuando el “otro” somos nosotras mismas, porque ahora además de mujer trabajadora, somos madres.

En nuestra sociedad la tolerancia tiene un significado diferente a la tolerancia como distinción de coaching. Tolerancia es una conflicto en diferido: convivo con lo que no me gusta. Voy llenando «mi mochila» de cosas que estoy haciendo que no me gustan o que no me gusta como las estoy haciendo. (no llego a todo, me he olvidado de esto, estoy muy cansada y no me aguanto ni yo, soporto que me juzguen como menos profesional que antes de ser madre, no veo más allá de la próxima hora, no tengo capacidad de planificación e incluso de decisión, no tengo objetivos).

En resumen, no acepto que ahora soy diferente. Vivo en la Tolerancia.

Utilizo el vocabulario del “deber”..Tengo que ser una excelente profesional, tengo que pasar tiempo con mis hijos, tengo que ser una gran madre…tengo que, tengo que, tengo que…. todo con el lenguaje de la obligación. Agotador.

Vivo en la exigencia de hacerlo todo “perfecto” y tenerlo todo bajo control. Veo lo que me dejo por hacer, lo que me falta para …., arrastrada por el día a día, diciendo a todo que si, y si digo que no, sintiéndome fatal, alabando y reconociendo lo que hacen otr@s, comparándome sin darme cuenta en lo que destacan o en lo que les va bien, culpabilizándome por las expectativas no cumplidas…..

Todo esto mal enfocado nos hace llevar una pesada losa día a día.

Así es como llega una mujer a un Proceso de Coaching, con un lenguaje negativo sobre su vida y sobre ella, y con un lenguaje de víctima: “qué puedo hacer yo, el día a día puede conmigo”.

¿Qué se trabaja en el Proceso de Coaching?

La Aceptación de ella en este momento en el que está. El coaching no es café para todos, por lo que para cada mujer, esta Aceptación tiene sus componentes particulares, que los agrupo en:

Vivir esta nueva etapa como una oportunidad de aprendizaje. Desde la mirada de novata, porque somos novatas realmente, no nos hemos encontrado antes en esta situación. Los errores son errores de los que aprendo, y no fracasos como madre y como profesional, con alto contenido de culpabilidad.

Reforzar la autoestima, en cuanto al reconocimiento de todo lo bueno que hacemos, de cómo nos esforzamos y que lo hacemos de la mejor manera que sabemos.

Cambiar el Deber por el Querer: estar donde quiero, y no hacer lo que quiero, si no querer lo que hago.

Desde ese querer, establecer los objetivos de nuestra vida, del largo plazo, y del día a día es fácil. Esto nos permite priorizar, organizarnos, mejorar la gestión de nuestro tiempo, porque lo que hacemos, lo hacemos bajo el foco de nuestros objetivos.

Incorporar 2 distinciones que marcan el antes y el después de un Proceso de Coaching:

La excelencia frente a la exigencia, y la Liviandad.

Vivir en la Excelencia es vivir hoy de la mejor manera que sé, a través de la confianza en mí misma y en los demás, sabiendo que soy muy válida y que si algo no ha salido como esperaba, puede hacerlo de otra manera y obtendré resultados diferentes. Celebrando los éxitos por muy pequeños que sean.

Liviandad es la emoción que permite disfrutar del día a día, estar presente y atenta en lo que estoy haciendo en este momento, poniendo humor incluso cuando me equivoco, pensando que en cada error hay una oportunidad de aprendizaje. Restando transcendencia a lo que ocurre.

Ser la protagonista de su vida, que implica responsabilizarse con lo que hago y con lo que no hago.

Este post y la entrevista de Onda Mujer, habla de las mujeres con las que como Coach he trabajado en Procesos de Coaching ya sea a nivel Ejecutivo o a nivel Personal. Y también habla de mí, porque yo antes de ser Coach, fui Coachee (persona que realiza un proceso de Coaching).

Hacer el Proceso de Coaching me permitió desenroscar los nudos que se habían hecho en mí en esa vorágine en la que me tiré de cabeza cuando comencé el mejor camino de mi vida que es ser madre. (Y a desenroscar algunos anteriores también).

Me ha dado las herramientas para decidir cómo quiero vivir: disfrutando de lo que hago desde la Excelencia y la Liviandad.

Ser Coach Ejecutiva por ICF, me da la oportunidad de aprender todos los días de las personas con las que trabajo, y el gratificante regalo de ver como las mujeres, tienen un alto compromiso con lo que se proponen y cuando encuentran el acompañamiento necesario que ofrece el Coaching, llegan más allá de lo que se habían propuesta al iniciar el Proceso. Y como efecto secundario: se sienten bien.

Os dejo la entrevista que ha sido la causa de este Post.

Gracias a ICF por contar conmigo.

http://prnoticias.com/podcast/ondamujer/coaching/20146141-aceptamos-madre-mujer-trabajadora

Puedes solicitar una sesión de Coaching gratuita a través de nuestra web www.afincoach.com para saber qué puede hacer el Coaching por ti en concreto.

Sara y su enfoque positivo a imitar.

ENFOQUE_POSITIVO_2 !Todo el mundo a sus puesto!

!Septiembre ya está a mitad de mes!

Septiembre es un mes AGRIDULCE:

AGRI para los que son normalmente negativos y cuando les preguntas, ¿qué tal el verano? contestan (el primer día) uffff ya ni me acuerdo, acorde a una cara de estrés.

DULCE para los que son normalmente positivos, que aunque lleguen y se encuentren imprevistos laborables «non gratos», se detienen 5 segundos y se recrean en sus maravillosas vacaciones, recargan aire,  siempre a juego con una sonrisa.

Ultimamente ando pensando mucho en el optimismo y el pesimismo, en la cantidad de estímulos negativos que recibimos: noticias, programas de televisión, conversaciones con compañeros, familiares, amigos etc. que nos llevan al lado malo de las cosas, a cerrar los ojos y mirar hacia otro lado, a la queja y a la vida desde el victimismo.

 

Hace unos días me encontré con Sara, ¿quién es Sara?

Una chica que ronda los 50, que ha pasado de tener un trabajo fijo en una peluquería a hacer la sustitución de agosto en la peluquería, cobrar prestación por desempleo y entrar en la bolsa de trabajo de su pueblo donde este año ha trabajado como jardinera.

Sara te regala siempre una sonrisa, tiene una conversación amable y alegre incluso cuando te cuenta que por hacer la sustitución de agosto en la peluqiería, ha tenido que dejar pasar un nuevo trabajo de 4 meses, en la bolsa de trabajo su pueblo. Ella lo tiene claro, ¿cómo no va a hacer la sustitución de la peluquería?¿ para que llamen a otra? Con lo que a ella le costó encontrar ese trabajo, y yo añadiría, y con lo que le gusta.

Sara es una mujer que cuando le surgen las dificultades o no le salen las cosas como le gustarían, tiene un plan B, y tiene un plan B porque en vez de quedarse en la preocupación, que mala suerte, fíjate, ¿qué voy a hacer? se pone en acción y ya sabes, si haces cosas diferentes, obtendrás como mínimo, resultados diferentes.

Por ejemplo, no sabe si la volverán a llamar de la bolsa de trabajo, así que está haciendo una pequeña obra en casa para poner una salamandra (un tipo de estufa con leña que le caliente la casa) ya que el gasóleo es mucho más caro, y no sabe de cuanto dinero dispondrá este invierno.

Otro ejemplo es que le hubiera gustado casarse en Los Jerónimos de blanco y como una princesa, cuando lo cuenta la veo bajando por las escalinata en todo su esplendor. Pero ahora cerca de los 50, si se tuviera que casar lo haría con una boda íntima y si, de  blanco, pero sencilla.

Sara siempre trabaja con una sonrisa, dando su máximo, te transmite energía. Esto le ha ocasionado la antipatía de ciertos compañeros de la bolsa de trabajo de su pueblo, pero como está tan convencida que lo correcto es darlo todo y hacerlo con ilusión, que no se siente mal por esa enemistad.

Sara vive en la aceptación de sus decisiones sobre lo que la vida le depara, poniendo foco en lo que quiere hacer laboral o personalmente (sus objetivos), vive en la «ocupación» (haciendo), en vez de en la preocupación (en el lamento).

Seguro que hay muchas personas como Sara, y qué bueno sería que se dejaran oir más.

El Coaching tiene un «aprendizaje secundario» (aprendizaje que adquirinos sin darnos cuenta en un proceso de Coaching),  y es esa mirada positiva.

 

¿Por qué la prensa o una canal de televisión desde un enfoque positivo no tiene tanta tirada o audiencia?

No me refiero a noticias positivas, me refiero a la realidad tal cual sea con un enfoque positivo, un enfoque tipo Sara. Un canal con una programación basada en las bondades de las personas, en sus puntos fuertes, su crecimiento, su consecución de objetivos, su generosidad, su amor por la vida, sus planes B…cuando planteo esto me dicen:  porque no venderían nada, porque no tendrían audiencia.

Y ahora con la gorra de Coach pregunto ¿Para que vemos solo noticias tristes, tragedias, debilidades etc? o mejor aún…..¿para qué veríamos un canal o compraríamos un periódico con noticias o programas de enfoque positivo? ¿Para motivarnos?.……Ahí os lo dejo.

Si os apetece seguir leyendo en positivo, os dejo este antiguo post que escribió mi compañero Emilio Lahuerta de “quiero ser feliz” por decreto ley. Me encanta.

 

Mis deseos para Sara:

Este post va por ti, gracias por provocar la sonrisa cuando hablo contigo o ahora cuando escribo sobre ti. Qué este año la vida te sorprenda con una buena oportunidad para poner en marcha  tus planes A, B o todos los que quieras. Nos vemos el verano que viene.

 

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