Coaching en procesos de fertilidad

Hace no mucho, tuve la oportunidad de asistir a un congreso que reunía sanitarios especialistas en fertilidad humana. Se trataban todos los temas relativos a ello, desde la fertilidad natural facilitada por la edad, salud y condiciones adecuadas de ambos padres, hasta otras situaciones que se viven actualmente en muchas clínicas de fertilidad, que son variadas:

  • parejas que descubren el deseo de ser padres cuando su edad supera los 40 años
  • familias monoparentales
  • parejas que eligen la vitrificación de óvulos porque quieren retrasar el momento de ser padres por razones económicas, laborales, etc.

De entre ellos, y por el contenido que tuvo, y que tiene en común con este blog, quería destacar uno en el que se abordaba el coaching como herramienta de acompañamiento para parejas en procesos de fecundación in vitro y  similares.

Cada vez son más las clínicas, muchas de ellas privadas, que son conscientes de la situación emocional por la que pasan muchas parejas cuando se someten a procesos de fertilidad, y que están empezando a ofrecer procesos de coaching para ellos. Es un periodo en el que surge la incertidumbre, las expectativas, donde pueden aflorar sentimientos de culpa y duda, unido a todos los cambios a los que la mujer se somete fisiológicamente, y en los que la pareja va a acompañarle en todo lo que puede. Los servicios de un psicólogo son necesarios en caso de pérdida del feto esperado, para gestionar por ejemplo ese periodo de duelo que ha de pasarse. Y también la actividad de un coach, que podrá acompañar a la pareja (o a la mujer que decide ser madre soltera), de modo que todas las emociones que vayan surgiendo puedan ser gestionadas adecuadamente por los potenciales padres.

Por eso tiene mucho sentido ver en este tipo de congresos a un coach que pueda aportar su experiencia y conocimiento a los sanitarios (muchos de ellos enfermeros) para que sepan cómo manejarse en estas situaciones, aportando sus mejores herramientas al servicio de estas parejas.

Poco a poco se irá convirtiendo en una figura habitual y necesaria en estos entornos, y pasaremos a verlo como lo que es en ese ayudarme a gestionar las emociones que me surjan en estos momentos tan especiales.

Encajar las piezas: Mujer, Madre y Trabajadora mediante la Aceptación.

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Hace unos días me propusieron una de las entrevistas de radio que me ha hecho más ilusión por tratar de #Mujeres y #Coaching.

ICF en sus objetivos básicos de promover el arte, la ciencia y la práctica del Coaching, colabora semanalmente con Onda Mujer, que es la primera radio digital hecha por y para mujeres.

El tema a tratar: como encajar las piezas de Mujer- Madre- Trabajadora. La respuesta: la Aceptación.

Este espacio radiofónico llamado “Coaching” está conducido por Laia El Qadi Cueto y cuenta con la colaboración de María López Herranz, Past Presidente de ICF, y Cris Moltó, Vocal de Marketing y Comunicación de la Junta Directiva de ICF.

Os dejo el enlace: http://prnoticias.com/podcast/ondamujer/coaching/20146141-aceptamos-madre-mujer-trabajadora

Aceptación Vs Tolerancia.

En Coaching decimos que la Aceptación legitima la diferencia con el otro. Acepto que soy diferente al otro.

En este caso, me refiero a la Aceptación que legitima la diferencia con mi yo anterior. Cuando el “otro” somos nosotras mismas, porque ahora además de mujer trabajadora, somos madres.

En nuestra sociedad la tolerancia tiene un significado diferente a la tolerancia como distinción de coaching. Tolerancia es una conflicto en diferido: convivo con lo que no me gusta. Voy llenando «mi mochila» de cosas que estoy haciendo que no me gustan o que no me gusta como las estoy haciendo. (no llego a todo, me he olvidado de esto, estoy muy cansada y no me aguanto ni yo, soporto que me juzguen como menos profesional que antes de ser madre, no veo más allá de la próxima hora, no tengo capacidad de planificación e incluso de decisión, no tengo objetivos).

En resumen, no acepto que ahora soy diferente. Vivo en la Tolerancia.

Utilizo el vocabulario del “deber”..Tengo que ser una excelente profesional, tengo que pasar tiempo con mis hijos, tengo que ser una gran madre…tengo que, tengo que, tengo que…. todo con el lenguaje de la obligación. Agotador.

Vivo en la exigencia de hacerlo todo “perfecto” y tenerlo todo bajo control. Veo lo que me dejo por hacer, lo que me falta para …., arrastrada por el día a día, diciendo a todo que si, y si digo que no, sintiéndome fatal, alabando y reconociendo lo que hacen otr@s, comparándome sin darme cuenta en lo que destacan o en lo que les va bien, culpabilizándome por las expectativas no cumplidas…..

Todo esto mal enfocado nos hace llevar una pesada losa día a día.

Así es como llega una mujer a un Proceso de Coaching, con un lenguaje negativo sobre su vida y sobre ella, y con un lenguaje de víctima: “qué puedo hacer yo, el día a día puede conmigo”.

¿Qué se trabaja en el Proceso de Coaching?

La Aceptación de ella en este momento en el que está. El coaching no es café para todos, por lo que para cada mujer, esta Aceptación tiene sus componentes particulares, que los agrupo en:

Vivir esta nueva etapa como una oportunidad de aprendizaje. Desde la mirada de novata, porque somos novatas realmente, no nos hemos encontrado antes en esta situación. Los errores son errores de los que aprendo, y no fracasos como madre y como profesional, con alto contenido de culpabilidad.

Reforzar la autoestima, en cuanto al reconocimiento de todo lo bueno que hacemos, de cómo nos esforzamos y que lo hacemos de la mejor manera que sabemos.

Cambiar el Deber por el Querer: estar donde quiero, y no hacer lo que quiero, si no querer lo que hago.

Desde ese querer, establecer los objetivos de nuestra vida, del largo plazo, y del día a día es fácil. Esto nos permite priorizar, organizarnos, mejorar la gestión de nuestro tiempo, porque lo que hacemos, lo hacemos bajo el foco de nuestros objetivos.

Incorporar 2 distinciones que marcan el antes y el después de un Proceso de Coaching:

La excelencia frente a la exigencia, y la Liviandad.

Vivir en la Excelencia es vivir hoy de la mejor manera que sé, a través de la confianza en mí misma y en los demás, sabiendo que soy muy válida y que si algo no ha salido como esperaba, puede hacerlo de otra manera y obtendré resultados diferentes. Celebrando los éxitos por muy pequeños que sean.

Liviandad es la emoción que permite disfrutar del día a día, estar presente y atenta en lo que estoy haciendo en este momento, poniendo humor incluso cuando me equivoco, pensando que en cada error hay una oportunidad de aprendizaje. Restando transcendencia a lo que ocurre.

Ser la protagonista de su vida, que implica responsabilizarse con lo que hago y con lo que no hago.

Este post y la entrevista de Onda Mujer, habla de las mujeres con las que como Coach he trabajado en Procesos de Coaching ya sea a nivel Ejecutivo o a nivel Personal. Y también habla de mí, porque yo antes de ser Coach, fui Coachee (persona que realiza un proceso de Coaching).

Hacer el Proceso de Coaching me permitió desenroscar los nudos que se habían hecho en mí en esa vorágine en la que me tiré de cabeza cuando comencé el mejor camino de mi vida que es ser madre. (Y a desenroscar algunos anteriores también).

Me ha dado las herramientas para decidir cómo quiero vivir: disfrutando de lo que hago desde la Excelencia y la Liviandad.

Ser Coach Ejecutiva por ICF, me da la oportunidad de aprender todos los días de las personas con las que trabajo, y el gratificante regalo de ver como las mujeres, tienen un alto compromiso con lo que se proponen y cuando encuentran el acompañamiento necesario que ofrece el Coaching, llegan más allá de lo que se habían propuesta al iniciar el Proceso. Y como efecto secundario: se sienten bien.

Os dejo la entrevista que ha sido la causa de este Post.

Gracias a ICF por contar conmigo.

http://prnoticias.com/podcast/ondamujer/coaching/20146141-aceptamos-madre-mujer-trabajadora

Puedes solicitar una sesión de Coaching gratuita a través de nuestra web www.afincoach.com para saber qué puede hacer el Coaching por ti en concreto.

¿Quieres ser el novi@ resentido en un despido?

¡Lo nuestro se ha acabado!

Igual que se acaban las relaciones personales, se acaban las relaciones profesionales. Puedes elegir ser el novio despechado o asumir la pérdida para mirar más allá.

Tu ventana con vistas con Afincoach

Cuando se cierra una puerta, se abre una ventana, y si no se abre, busca la manera de hacerlo. Sé el protagonista de ese momento inesperado de tu vida, sé el novio que ve nuevas oportunidades en vez de dejarte llevar por los acontecimientos.

Los tiempos cambian y los trabajos de por vida no parecen ser la norma sino la excepción. La oportunidad que ésto nos ofrece es un nuevo reto  y, si hablamos de reto, hablamos de Coaching.

Los Coachees (clientes que realizan un Proceso de Coaching) que se han encontrado con una situación desconocida y no prevista como un despido y en consecuencia el desempleo, logran darle la vuelta a la situación con un reto tan simple y tan complejo como “qué hago ahora”.

En estas situaciones se desencadenan ciertas variables entre las que nombraría 3:

1- El miedo ¿Qué hago ahora?

Posiblemente el miedo se apodere de ti ante esta nueva situación y el miedo en altas dosis o te hace huir o te bloquea. El miedo es una emoción, y las emociones no son malas o buenas, las emociones están ahí, lo bueno o lo malo es lo que tú hagas con ellas. Qué posibilidades te abre y cuáles te cierra.

Un poquito de miedo no está mal para que te pongas las pilas y salgas de tu zona de confort.

Los Coachees en ese momento vienen bloqueados, noqueados, no pueden entender, están en la fase de la negación, de la angustia o de la ira: «no puede ser».

El primer objetivo en un Proceso de Coaching, suele ser salir del desbloqueo, de la angustia, de la rueda de pensamientos negativos en la que están inmersos.

El Coachee encuentra oportunidades que no se había planteado nunca porque el Coaching amplia miradas.

2- La autoconfianza ¿No Valgo?

Claro que sí! Tú eres muy válido. Para alguien en un momento concreto lo que estabas haciendo no le resultaba valido por una razón X, para otro sí valdrá.

Sin embargo esta pregunta ronda en la mente del Coachee y si no se da respuesta, debilita su autoconfianza.

En Coaching decimos que la confianza en Coaching tiene 3 patas: el histórico, la competencia y la sinceridad. Posiblemente las 3 se ven debilitadas con un despido.

El histórico porque no se han visto antes en esta situación, no encuentran en qué apoyarse para decir, yo puedo con esto. El Proceso les ayuda a encontrar ese histórico que no ven porque solo miran en una dirección.

La competencia se puede debilitar, si entienden el despido como una falta de competencia profesional por su parte. En el Proceso se dan cuenta que esa percepción de falta de competencia está basada en la opinión de otros.

La tercera pata es la de la sinceridad, ¿he actuado como pensaba? ¿He sido sincero conmigo mismo? Y ahora, ¿actúo según pienso?

En el proceso acompañamos al Coachee a revisar estas 3 patas y si están dañadas, a que encuentre cómo repararlas, a tomar conciencia de sus logros, por pequeños que sean,  afianzando así su confianza. Ésta es su base para plantearse retos, destinos y recorrer el camino.

3- El resentimiento ¿Por qué? ¿Por qué a mí?

Aparece el resentimiento (sentimiento de enfado hacia alguien o algunos por la ofensa o daños sufridos) contra esos que han sido parte de sus vidas, de su rutina, de su día a día, se produce la ruptura.

A través del proceso de Coaching se llega a la aceptación de lo ocurrido. Se liberan y perdonan a la empresa para pasar página, aunque ésta no lo merezca. Curiosamente no están resentidos por el despido, tras el shock aceptan que la empresa quiera prescindir de ellos .

Son las formas las que causan el resentimiento: la falta de razones coherentes, y escatimar o rascar euros al despido. No quiero desviarme del tema. Quizá pueda ser este efecto desmotivador asunto de otro post.

Tanto el miedo, la falta de autoconfianza y el resentimiento, pueden ser objetivos a trabajar en los Procesos de Coaching en un despido. El Coaching acompaña al Coachee en ese momento de cambio: en la búsqueda del nuevo destino, en recorrer el camino, apoyarse en sus fortalezas, mirar de frente sus limitaciones y por qué no, aprovechar sus aparentes debilidades.

Un profesional que ha pasado por un despido tiene en su haber un aprendizaje personal y profesional extra, un punto de inflexión que bien enfocado se convierte en un oportunidad de mejora.

La emoción de una Sesión de Coaching

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Desde que trabajo en el apasionante y sorprendente mundo del Desarrollo de las personas, incluso a los que ya conocía,los he vuelto a conocer, me ha sorprendido lo que valen y tienen dentro. Es muy gratificante ayudar a que salga esa mariposa que todos llevamos dentro y salir por fin de esa cápsula (o capullo) que debimos haber roto hace mucho tiempo. La capsula de nuestras limitaciones.

La mariposa VS Coachee

A través de un proceso de Coaching vemos un redondelito minúsculo que nos deja ver una parte del mundo que no habíamos visto hasta ahora y que ahí estaba. No lo habíamos podido ver porque estábamos metidos dentro de la capsula, con nuestro temor, nuestra exigencia y nuestras inseguridades. Poco a poco la mariposa empieza a asomarse y a darse cuenta que quiere salir al mundo demostrándole su enorme belleza, porque todos somos realmente bellos, doy fe, lo descubro en cada proceso de Coaching. Somos bastante más bellos de lo que nos vemos, por eso a veces no nos mostramos en todo nuestro esplendor, porque nosotros mismos no lo hemos descubierto todavía. Nuestra exigencia nos dice que no somos lo suficientemente perfectos para mostrarnos. Mostrarnos en todo nuestro esplendor no es solo con nuestras fortalezas de mariposa, si no también con nuestras limitaciones.

Es maravilloso como una mariposa que decide asomarse y mostrarse al mundo, lo embellece con su sola presencia.

Así los Coachees (clientes del proceso de Coaching) empiezan a brillar en sus entornos, disfrutando de lo que tienen, alcanzando sus objetivos, sabiendo de las limitaciones y amenazas que deben guardarse o como las afrontarán si aparecen. Sabiendo qué tienen que soltar, y en que se tienen que apoyar.

Soy una vividora = «disfrutadora» de la vida

Cuando un Coachee (cliente) llega a una sesión con sus ojos llenos de chispitas y empieza diciendo: estoy fenomenal, me declaro vividora= «disfrutadora” de la vida, y escuchas como la mariposa está revoloteando, dejándose calentar por los rayos del sol, iluminarse por la luz de la luna, acariciarse por la brisa del viento, mojarse por las gotas de lluvia consciente de lo feliz que eso le hace, de la calidad de vida que eso le proporciona, entonces como Coach me quedo sin palabras, mis ojos y mi corazón también se llenan de chispitas. Hay un frase con la que estoy muy de acuerdo:cuanto menos habla el Coach más poderosa es la conversación. En ese momento de las chispitas que os cuento, la conversación si que es poderosa, me encanta sostener el momento, escuchar, y disfrutarlo. Esos ojos son los que están hablando realmente, y yo con los míos los escucho. Los míos también son unos ojos emocionados.

Un momento chispita

Ayer tuve uno de esos momentos, en los que vi a esa mariposa en todo su esplendor. Eso ya estaba el primer día que nos vimos, en la primera sesión, pero dentro de la cápsula, con las alas encogidas y arrugadas. Yo se lo podía haber dicho el primer día, pero no me hubiera creído,ha sido mucho mejor para ella, descubrirlo y recorrer el camino. Solo le hacía falta desplegar sus alas y volar fuera de ahí, cambiar, ampliar la mirada. Yo le acompañé para que tuviera la curiosidad de hacer el primer agujerito, y luego ella ya se dió cuenta como romper la cápsula sesión tras sesión. No es fácil, hay que ser valiente para romper la cápsula e ir más allá de ella.

El Coaching es un aprendizaje vivencial, y de ahí su fuerza, su potencia. No solo es vivencial para el Coachee si no también para el Coach, cada sesión es un aprendizaje, me lo dice la teoría y lo afirmo en la práctica.

¿Quien dijo que no se puede cambiar? Claramente, alguien que no tuvo al lado un Afincoach.

Nadie ha dicho que sea fácil, solo hay que querer.

Gracias por esos momentos de chispitas.

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