¿Y tú? ¿Cuánto tiempo aguantarías siendo mantero?

YO EMPATIZO CON LA COMUNIDAD SENEGALESA. ¿Y TÚ?

Imagen: Javier Barbancho.

No justifico los medios, pero si reconozco que empatizo y entiendo la reacción de la comunidad inmigrante de España.

La persecución y fatídico desenlace de este senegalés, no es la causa en sí, pero si la chispa que ha detonado una situación, larga en el tiempo, de injusticia, rabia y frustración, que toda una comunidad lleva sufriendo, ante nuestra mirada impasible.

Este chico senegalés, mantero, llevaba 14 años vendiendo por las calles, viendo como un país, supuestamente civilizado, no hacía nada para ofrecerle una formación o profesión dignas. Personas que han demostrado mucha valentía y coraje al abandonar sus países de origen, atravesar desiertos y mares en patera y cuyo resultado es un país donde mira hacia otro lado y que incluso les humilla cuando le regatean dos euros de un objeto que cuesta cinco.

Yo, como española y supuestamente habitante de un país civilizado, me siento en deuda con todos ellos. No hay derecho que se les haya permitido entrar para tenerles viviendo como a perros y que los responsables políticos y defensores de los derechos humanos, no hayan hecho gran cosa.

Tenemos un sistema público que estoy convencida de que, con una buena gestión, puede dar cabida a este y otros colectivos, ofreciéndoles la oportunidad de aprender un oficio para después pasar a formar parte de la población activa de este país y así poder cotizar ellos, y después sus hijos al pago de todas nuestras pensiones.

Hace varios años Karl Marx afirmaba: «El trabajo dignifica al hombre» ahora yo añado “mujer”. El ser humano saca a relucir sus potenciales habilidades desempeñando una labor, sea cual sea. La Biblia dice que «Dios creó al hombre para que trabajase», aquí también añado “mujer”, en esta frase encontramos el fundamento de la dignidad de la persona. El hombre/mujer, a diferencia del resto de los seres vivos, es el único que puede modificar su esencia, su naturaleza con una actividad libre y constante.

“El trabajo dignifica al hombre/mujer” y que cierto es. Si no, que se lo pregunten a personas que por diferentes circunstancias han estado en paro varios meses e incluso años. No podemos seguir tratando así a estas personas. Hay que darles una oportunidad. Les necesitamos.

Recortemos gasto público de un lado (puestos políticos innecesarios), e invirtámoslo en educación para todos los colectivos que tienen la capacidad, el talento y las ganas de aportar a su desarrollo y al de nuestro país. Organicemos la entrada o no de inmigrantes, como lo hiciera el siglo pasado países como Suiza, Alemania, … Al menos con los que ya están aquí.

Estas manifestaciones agresivas son la explosión de aguantar años de injusticia, persecución, precariedad, frustración y por qué no decirlo, también hambre y miseria.

Solo necesitan ser tratados como personas, válidas para el trabajo y dignas de tener una casa, un coche, una cuenta bancaria, etc.

En el siglo XXI, nuestro país, del que me siento muy orgullosa, no por sus políticos que son toda una vergüenza, pero si, por ejemplo, de nuestro sistema sanitario, debería ser pionero en trabajo de campo de los derechos humanos. Y digo de campo, porque es necesario menos conferencias, reuniones y golpes de pecho y más acciones concretas.

¿Y tú? reflexiona ¿cuántos años aguantarías de mantero en otro país?

 

LA CONFIANZA: EL GRAN PROBLEMA

Acabo de terminar de releer un libro que siempre me inspira. «Las 5 disfunciones de un Equipo» de Patrick Lencioni. Es muy sencillo de leer y guarda un mensaje muy potente para todas las personas que gestionan o son parte de un Equipo, independientemente del tamaño o nivel en la organización del mismo. De hecho, yo lo he puesto en práctica en un Equipo de 3 personas y en otros mucho mayores.

A modo enumerativo, detallo las 5 disfunciones a las que se refiere el autor:

1.- Ausencia de confianza.
2.- Temor al conflicto.
3.- Falta de compromiso.
4.- Evitación de responsabilidades.
5.- Falta de atención a los resultados.

Si repasáis estos 5 puntos, quien más quien menos reconocerá comportamientos y actitudes que ha experimentado en las dinámicas de su Equipo. Si no es así, sólo hay dos posibilidades, formas parte de un Equipo de Alto Rendimiento (enhorabuena) o no te interesa mejorar.

Por suerte (sí, es una suerte) lo habitual es encontrarse con estas actitudes, lo que nos permite mejorar y crecer. Para trabajar sobre ellas, debemos primero identificar qué está causándolas.

1.- Ausencia de confianza. Invulnerabilidad de todos o parte de los miembros del Equipo.
2.- Temor al conflicto. Armonía artificial.
3.- Falta de compromiso. Ambigüedad.
4.- Evitación de responsabilidades. Bajos estándares.
5.- Falta de atención a los resultados. Ego y mantenimiento del status quo.

Puede parecer que esta pirámide es tan grande como las de Giza pero realmente no es tan complicado trabajar con el Equipo para generar nuevos comportamientos que se traduzcan en mejores resultados. Todo empieza por la generación de CONFIANZA, cuya ausencia es la base en la que se asientan todos los problemas posteriores. ¿Recuerdas lo que ocurría en aquel EQUIPO donde no reinaba una pizca de confianza? ¿Cómo era la comunicación? ¿Quién asumía responsabilidades? Y, sobre todo, ¿cómo eran los resultados a largo plazo?

En jornadas de trabajo de 2-3 horas es posible ir generando actitudes diferentes que rompan las disfunciones. ¿Cuándo vas a probarlo?

¿ERES EMPRENDEDOR?

Emprendedor y emprendimiento son esa clase de palabras que se ponen de moda y comenzamos a utilizar en todo tipo de conservaciones y para múltiples situaciones. Sin embargo, no son conceptos ligados a la modernidad. Richard Cantillon lo cita por primera vez en 1730 en su libro Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general. Personalmente, me gusta la definición que hace Peter Drucker, Un emprendedor busca el cambio, responde a él y explota sus oportunidades.

Pudiera parecer que hoy en día todos somos emprendedores; todo aquel que se embarca en un nuevo proyecto por cuenta propia recibe la etiqueta y pasa a formar parte de esta nueva clase social. Y me atrevo a asegurar que cada día se va a hacer más grande. El mercado laboral, por un lado, ya no fomenta relaciones a largo plazo sino ligadas a proyectos y resultados, lo que convierte en habitual cambios cada 4-5 años. Por otro lado, la generación que se incorpora al mercado, los millennials, no valoran un trabajo en la misma Empresa para toda la vida, como hacían sus padres, y se sienten más cómodos creando sus propios proyectos.

Esto me lleva a preguntarme si todos podemos ser Emprendedores y desaparecerá el trabajo por cuenta ajena. Creo que no. Tiene que haber una serie de capacidades y habilidades innatas que sirvan de palanca para lanzarte a desarrollar un proyecto propio. Y si no las tienes, tarde o temprano, te echarás atrás.

Hace unos días leí un artículo en www.marketingdirecto.com donde incluían una lista de actitudes para ser un emprendedor valiente.  Sin ese punto de valentía (algunos lo llaman locura) será complicado dar el último paso.
1.- No tener vértigo
2.- Asumir responsabilidades
3.- El proyecto es una prolongación de la persona
4.- Influyen positivamente en otros
5.- Comprometidos con crear algo diferente
6.- Se emocionan con su proyecto

Si te ves reflejado en los 6 puntos, posiblemente estás preparado para comenzar una nueva aventura profesional. En el otro extremo, si al leer la lista no sientes nada, mejor deja el emprendimiento para más tarde. Lo más habitual será que te veas en varios puntos y dudes en otros. Si quieres empezar tu propio proyecto pero sientes que te falta algo, no lo dudes, busca un Coach. Actuará como el acelerador que necesitas para multiplicar tu autoconfianza y sentirte seguro en los momentos más complicados. Sólo el hecho de compartir tus ideas con alguien aumentará tu compromiso y tendrás la oportunidad de recibir feedback sobre los pasos que vas dando.

Recuerda este proverbio africano; Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado.